Ane, Nano, Candela, Kai, Cammy, Iona, Naira han visto a sus madres llegar las primeras a la meta, y ganar títulos y medallas y récords del mundo. Los hijos ya no llegan en la retirada; la bifurcación entre carrera deportiva y maternidad ya no es definitiva. Y cada vez son más las que normalizan tener hijos como parte de su carrera profesional, sin esperar al final ni renunciar a uno de los caminos. «Había cierto reparo en que el cuerpo no se recuperara bien. Ahora sabes que a nivel físico se puede, porque ya has visto a otras atletas volver a la élite. Por eso esta conversación de planificar ser madre dentro de una vida deportiva es un poco más común», confirma la atleta Marta Pérez , embarazada de cinco meses. Como ella o con un bebé recién nacido: Ana Peleteiro, Maica García, Irene Sánchez-Escribano, Judith Forca, Marta Galimany, Sydney McLaughlin ... Pero, igual que la temporada de competiciones, los entrenamientos, las cargas de trabajo en cada jornada, y el descanso y la alimentación, también la maternidad tiene que programarse. Al menos, lo máximo posible. Es una decisión vital, con todas sus dudas e incertidumbres de cualquier mujer, pero conlleva ciertas particularidades para las deportistas: patrocinios, contratos, competiciones, objetivos, tiempo de recuperación, apoyo familiar… «Es un trabajo que depende de tu cuerpo y forma física. Durante un tiempo no vas a poder trabajar, y luego llega una recuperación que no sabes cómo va a ser. Volver o no es más una cuestión de que confíes o creas en los referentes que tengas. Es una decisión sin certezas», asume Pérez. Dudas que, para Irene Sánchez Escribano , llegaron también por sus resultados: estaba en la mejor temporada de su carrera, pero ponerse un dorsal y ver a su hija cuando llegara a la meta pesó más que cortar esa buena racha deportiva. «Era un poco tabú incluso para nosotras, por el cuestionamiento de cuándo hacerlo, cómo hacerlo. Porque es un año fuera del deporte y es una decisión difícil porque tu cuerpo es tu motor. Pero la ilusión pudo con cualquier otro pensamiento», completa la piragüista Nuria Vilarrubla, en unas declaraciones recogidas por RTVE. Por otro lado, está el aspecto económico, porque los ingresos suelen estar ligados a los resultados, y sin carreras no hay ayudas. «En el aspecto privado depende del contrato que tengas firmado; en mi caso es por objetivos a largo plazo. Y está más cuidado que antes, pero sabes que vas a estar un año sin competir. Tengo la baja por maternidad, porque soy autónoma, pero no contempla que durante nueve meses no puedas hacer tu trabajo. Sí, la decisión es un poco más compleja», acaba por admitir Pérez. Aunque depende de cada deporte, no es de extrañar que las deportistas elijan el año siguiente a los Juegos Olímpicos para ser madres. «Con independencia de que el ingreso público que puedas tener sea parecido al que consigues por un Mundial, a nivel social, de repercusión mediática y de experiencia personal, ningún deportista quiere perderse ese momento. El escaparate es mucho mayor que el de cualquier otra competición, y nadie quiere renunciar a ello. Aunque, por supuesto, tú puedes planearlo y que el embarazo llegue cuando quiera. Es algo que no puedes controlar», subraya Pérez. Tiene razón. Mientras la cabeza hace números, establece calendarios y organiza esa decisión vital entre series, salidas largas y dobles entrenamientos, el cuerpo sigue a lo suyo, a su ritmo, con sus beneficios gracias al deporte y sus perjuicios debido al deporte. En principio, el alto rendimiento no tiene por qué ser un impedimento para la fertilidad, pero los expertos advierten, subrayan, recalcan y ponen en mayúsculas que no se puede llegar a alterar los ciclos menstruales y, mucho menos, a la amenorrea (ausencia de regla) puntual o constante. «El exceso de ejercicio, que a veces y en determinados deportes conforma la adición de los trastornos de la conducta alimentaria, porque algunos deportes tienen exigencia de peso e, incluso exigencias estéticas, puede conllevar a la supresión de la actividad ovárica, con la infertilidad consecutiva y las consecuencias negativas que el déficit de estrógenos tiene no solo sobre la propia fertilidad, sino también sobre la masa ósea y sobre los riesgos a futuro», ilustra el ginecólogo José Luis Neyro , experto ginecólogo y divulgador científico. Pero, con un entrenamiento normal, justo y adecuado, solo queda empezar la carrera por la concepción para llegar a la meta. Alberto García Bataller , doctor en Ciencias de la Actividad y del Deporte y especializado en mujer y deporte indica la planificación perfecta: «Si has competido en París 2024 y quieres llegar a Los Ángeles 2028, lo ideal es que te quedes embarazada de septiembre a noviembre de 2024, para tener el bebé en agosto de 2025; pasar la cuarentena sí o sí, y empezar a entrenar en septiembre; tener los primeros resultados en 2026, y en 2027 llegar a la clasificación olímpica». Tic, tac, tic, tac. Las atletas lo saben y no se esconde ese puntito de presión porque si no van los tiempos como deben, no es una temporada sin competir sino dos. Por eso, los expertos aconsejan que la idea de maternidad llegue con mucho tiempo y preparación. «Las deportistas tienen que exprimir sus condiciones y su rendimiento todo lo posible para las competiciones. Y nadie sabe si va a ser fértil o no. La edad es determinante y cuando más esperen, menos folículos quedan y de peor calidad . Además, los mejores años de una gimnasta no son los mismos que los de una futbolista. Así que hay que personalizar no solo el cuándo sino también el cuántos hijos quieres tener», dice Neyro. Porque coincide en forma y tiempo el mejor momento profesional y el mejor momento para ser madre. Pero no siempre hay tiempo para volver. En la veintena es pronto para tener la estabilidad y los resultados; en la treintena es menos común regresar a la élite. O surgen problemas inesperados. Kaillie Humphries lo tenía todo controlado en la pista de hielo, medallista en bobsleigh, y pensó que así sería fuera. Cuando quiso ser madre, llegó la realidad: una endometriosis avanzada le impedía tener hijos de forma natural. Por eso, el ginecólogo defiende la importancia de la cita preconcepcional: «Se estudian los antecedentes familiares, los personales, las condiciones de la dieta, la salud, se mide la presión arterial, el perímetro umbilical, se hace un estudio en sus ciclos menstruales para condicionar, en la medida de nuestras posibilidades, que el embarazo sea lo más cercano posible y lo más saludable posible». A partir de ahí, el deporte pasa a un segundo plano, pero un embarazo no impide el deporte. Al contrario, es fundamental para no perder la forma física, para que la gestación sea más llevadera, para facilitar incluso el parto, para que la recuperación sea más rápida, más sana, mejor. Con normas, eso sí. Prohibido el deporte de contacto o los que lleven riesgos de caídas. Para todo lo demás, lo que el cuerpo vaya pidiendo. «Primero tiene que asentarse el bebé, así que se va aumentando progresivamente; el segundo trimestre es el trimestre feliz, se puede hacer todo; para el tercero hay que ir bajando hay más volumen abdominal. Hay que tener cuidado con los ejercicios de aguantar la respiración, los isométricos porque suben la tensión; y hay que aumentar la ingesta de líquidos porque ante una deshidratación, el cuerpo tira del bebé», puntualiza García Bataller. Así lo hace Pérez: «Cada equis tiempo vas adaptando por lo que te pide tu cuerpo: lo que no puedes hacer o recomendaciones médicas. Yo he podido entrenar bastante, aunque no sea a mi nivel basal, y según saque tripa estaré bajando más. Ahora corro con un peso que nunca he corrido , la estructura es distinta. Pero habrá otras actividades, no parar del todo, esto favorece las recuperaciones». Para el tercer trimestre, la precaución está en prevenir lesiones porque el cuerpo ha cambiado: «La relaxina es la hormona que permite que el pubis dé de sí para el parto, pero quita fuerza en los ligamentos para soportar el cuerpo. Por eso hay subluxaciones de hombro o de rodilla y es común que a ciertas mujeres les cambie el pie, porque no se trabaja lo suficiente y apoya todo el peso», añade el entrenador. Todo un manual de recomendaciones, cambios y nuevas realidades que las deportistas observan escasos. «Ginecología y deporte son dos mundos que todavía no están muy conectados . Además, cada deporte es un mundo y por eso no hay tanta especialización: no es lo mismo una piragüista que un deporte de impacto, como la importancia de cuidar el suelo pélvico. Hay situaciones que están poco pensadas que no se te ocurren hasta que te pasa. Así que haces tú tu equipo multidisciplinar», explica Pérez. Marta Galimany , que durante su embarazo mantuvo el deporte hasta el punto de salir a correr por la mañana y romper aguas por la tarde, decidió ser madre después de una decepción deportiva. Se dio un tiempo, cumplió un sueño y al regresar... sus mejores marcas. «No es una leyenda. Durante un año o así, el cambio hormonal tras ser madre provoca mejores resultados», afirma García Bataller. Al otro lado, el periodo de lactancia puede bajar el rendimiento e implica otra complicación logística sobre la s horas, la propia extracción o el viaje a según qué países. Pero se ha evolucionado, aunque sea poco a poco y gracias a estas mujeres que exigen cambiar las normas del partido de la maternidad. Los organismos también están acelerando, a su ritmo y con sus particularidades. En los últimos Juegos se instalaron guarderías y salas de lactancia. La FIFA concede una baja para las futbolistas de 14 semanas y de ocho en caso de adopción. El piragüismo congela el ranking internacional durante dos temporadas. En el atletismo ya comienza a hablarse de una medida parecida. Las tenistas han conseguido bajas maternales remuneradas, licencias por adopción y paralizar la clasificación durante un tiempo, también si deciden someterse a un tratamiento de congelación de óvulos. Es una práctica que prolifera en los últimos tiempos ante la perspectiva de no poder compaginarlo todo o que pesen demasiado las dudas o que no surja el embarazo de forma natural. Da tranquilidad a las deportistas porque el reloj puede dejar de sentirse como una amenaza. La jugadora de voleibol María Segura es la portavoz de esta medida entre sus compañeras; la futbolista Marta Carro lo descubrió en una charla: «Con veintipocos años, ni se plantean estos temas. Pero el tiempo biológico va a su ritmo, independientemente de que seas deportista de élite y te cuides mucho», decía en una entrevista en 'Las Provincias'. Tanto las que quieren, y pueden, una concepción natural como las que utilizan otros métodos subrayan la importancia de las referentes, de las que ya pasaron por ahí y cuentan, ya sin tabúes, sus propias experiencias. «Ver que otras mujeres lo han conseguido antes , ayuda a que tomes la decisión de parar y cómo hacerlo, y cuándo», concede Escribano. «Las vidas deportivas se están alargando y los cuidados son mejores. Si ves que otras pararon y volvieron, te da más opciones, y tranquilidad. No hay que postergarlo más», añade Pérez. Se puede ser todo: deportista, madre y futura medallista olímpica, con planificación.