No hay casi nada que no hagamos por nuestros amigos de cuatro patas. Se nos llena el corazoncito cuando los vemos dormir, les hablamos como si nos entendieran, reorganizamos planes por no dejarlos solos demasiado tiempo y, en algunos casos, hay hasta quienes levantan una empresa entera para cambiar lo que comen. En Food for Joe defienden que sus recetas para mascotas son 'human grade', elaboradas con ingredientes aptos para consumo humano. Técnicamente, podrían comerlas incluso los therian. Food for Joe desarrolla y produce comida cocinada al vacío para perros y gatos con ingredientes aptos para consumo humano, formulada por veterinarios y elaborada a baja temperatura para preservar nutrientes. La compañía fabrica en Galicia bajo protocolos equivalentes a los de la industria alimentaria humana y distribuye tanto por suscripción directa al consumidor como a través de retail especializado y clínicas veterinarias en varios países europeos. Frente al modelo tradicional basado en subproductos extrusionados, su propuesta apuesta por ingredientes identificables, trazabilidad completa y control interno de la producción. Detrás del proyecto están Albane Sabatier y Josep Casas, cofundadores de la startup. La idea tiene un origen doméstico y es que la perrita de Sabatier, Jade, sufría múltiples intolerancias alimentarias, lo que la llevó a cuestionar el pienso tradicional y buscar alternativas reales. «La idea de Food for Joe nació de unir nuestras experiencias profesionales con mi vivencia personal», explica la cofundadora. Esa necesidad concreta encontró encaje empresarial cuando ambos decidieron convertirla en un modelo escalable. En apenas tres años, la firma ha alcanzado 8,7 millones de facturación y prevé cerrar 2026 en torno a los 13 millones. «Para nosotros, 'human grade' no es una etiqueta de marketing, es un estándar operativo», apunta la cofundadora. Trabajan con proveedores homologados para canal alimentación, exigen trazabilidad completa y aplican controles sanitarios equivalentes a los de la restauración profesional. Cocinan a baja temperatura y al vacío para preservar vitaminas y aminoácidos sensibles al calor. «Natural no significa improvisado. Significa respetar el alimento», afirma la cofundadora de la startup. El 80% de su facturación procede del canal B2C mediante suscripción, con más de 15.000 clientes recurrentes, mientras que el canal B2B suma más de 650 puntos de venta entre España, Francia, Italia y Portugal. Ya han realizado tres rondas de inversión de unos tres millones , destinadas a ampliar capacidad productiva, reforzar la logística y profesionalizar áreas clave como operaciones y desarrollo internacional. El último hito, la apertura de un almacén logístico en Massanes, Gerona, con más de 4.000 m2 y capacidad para más de 250 palets congelados. «En alimentación congelada, la cadena de frío no es negociable», subraya Sabatier. Con capacidad para producir hasta 12.000 kilos diarios, la startup afronta 2026 con una previsión de crecimiento del 30 al 40%.