En torno a la Acrópolis de Atenas, la ciudadela más decisiva para la cultura occidental junto al Monte del Templo en Jerusalén, hace mucho tiempo que los clásicos griegos acuñaron la palabra 'hibris' como sinónimo de arrogancia, soberbia o desmesura. Apalancada en la premeditación y en el complejo de superioridad, la 'hýbris' suponía desafiar los límites divinamente fijados a la acción humana dentro de un cosmos ordenado. Toda una furiosa y violenta transgresión que siglo tras siglo ha combinado el desprecio temerario a los demás y la falta de control propio. La 'hibris', que difumina el sentido de la proporción a base de expectativas muy poco realistas, es lo que une en su declinación actual el destino del presidente Donald... Ver Más