Símbolo de libertad

Volvió al coliseo alicantino la popular actriz María Galiana, esa jovencita de 90 años. Ejemplo de entrega y pundonor. No actúa. Lo vive con naturalidad. La terapia del teatro hace sus efectos y ella los siente y atrae a los espectadores con su verdad escénica. De todos modos, es un papel de reducida consideración en una obra con notable frialdad y donde la calidad textual y la puesta en escena no brillan precisamente, salvo en algún pasaje más creativo que rompe algo la rutina.