Camps, a golpe de encuesta

Es casi seguro que si yo encargara una encuesta sobre los columnistas más dicharacheros de INFORMACIÓN, con cargo a mi cuenta corriente, ganaría por un amplio margen. Como es natural, los redactores de tal sondeo se cuidarían mucho para que el pagano, uséase yo, viese reforzado su ego y sus pretensiones. Caso contrario estaría por ver si cobraban sus honorarios. En estos afanes la realidad importa menos que el invento y es que soy de natural adusto, menos divertido que una escoba y difícilmente pasaría ningún corte en un concurso al chico más divertido de la fiesta, no ya entre mis compañeros de columnas, sino comparándome con el común de los mortales.