Nada más producirse el habitual enganchón entre los primeros espadas con el que se abren las sesiones de control en el Congreso, en el espacio de radio con mayor índice de audiencia se dispusieron a analizar la más reciente. En ella el patrón del pepé se había lanzado a exigir que el baranda monclovita desclasificase «los documentos policiales que le advierten que va a dar papeles a un millón de irregulares», las causas del apagón y los viajes del Falcon a Dominicana, entre otros encargos, a lo que el menda lerenda, con la displicencia como arma, requirió de aquel el por qué les molestaba conocer los archivos del 23-F. Y así con el «ahora tiro porque me toca» por bandera.