Un 19 de marzo del año 1966 se convierte en matador de toros un joven torero llamado Gregorio Tébar Pérez, pero anunciado en los carteles como El Inclusero. Ocurrió en la plaza de toros de Valencia con Antonio Ordóñez como padrino y Paco Pallarés como testigo, una alternativa de lujo que ya anunciaba la irrupción de un torero de gran calado artístico, garante de exclusividad y de buen gusto.