El que era empleado de una empresa hasta marzo de 2024 será juzgado esta semana acusado de apoderarse de algo más de 40.000 euros de unas ochenta facturas de la compañía y que él mismo cobraba a los clientes. La Fiscalía acusa a este hombre de un delito continuado de apropiación indebida agravado por el abuso de las relaciones personales o profesionales entre víctima y defraudador y pide tres años y seis meses de prisión, entre otras penas.