En España los programas de generación de créditos de carbono se han convertido en una herramienta cada vez más importante para afrontar el cambio climático y orientar sectores estratégicos hacia modelos más sostenibles, como es el caso de la agricultura, de especial relevancia en zonas como Córdoba. Estos programas operan principalmente en mercados voluntarios en los que las emisiones evitadas o el CO2 capturado mediante buenas prácticas agrícolas se traducen en créditos verificables y comercializables. Cada crédito equivale a una tonelada de CO2 que se ha evitado o retirado de la atmósfera y puede ser adquirido por empresas o instituciones para compensar su huella de carbono, mientras que los agricultores pueden obtener ingresos adicionales en su explotación generadas por aplicar prácticas adicionales con impacto que ayudan a la mitigación del cambio climático. Un sistema que se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).