Cabra asomada al pozo

"Asomada al pozo, Cabra". Así era como una amiga llamaba a alguien, usando el tono formal y automático de pasar lista: primero el apellido, Asomada al pozo, y luego el nombre, Cabra. Era un mote completo para evocar la cara de inescrutable perplejidad que esa muchacha llevaba en su vida. Mientras escribo esto, pienso que la cabra asomada al brocal lo único que hace es imitar ese mismo pasmo de quien está en el fondo del pozo mirando la cara del animal que se asoma. Ustedes disculpen, porque esto va de miradas sorprendidas, perplejas, algunas metafóricas y otras muy reales.