Sorpresa, sorpresa. La desclasificación de los documentos secretos del 23 F no apunta a que el entonces rey Juan Carlos estuviese conchabado con los golpistas. Después de todas las fechorías que acumula en su haber, una más no iba a ningún lado. Por eso tampoco ha causado un gran impacto en el ciudadano medio, que lo que sí tiene claro es que los documentos sobre la vida y milagros del monarca seguirán por ahora a buen recaudo para no añadir más leña al fuego y evitar perjudicar a Felipe VI. Y mientras la gente no se lo acaba de creer, llega Feijóo, que ya ha dado muestras de su habilidad para apropiarse de causas perdidas , a defender al emérito y pedir que se le deje volver a España. Otra cosa no, pero al líder del PP hay que reconocerle que pilla al vuelo las ocasiones, porque dedicarse a rescatar ahora a una de las figuras institucionales que más rechazo provoca en la opinión pública demuestra su gran capacidad estratégica. En el propio PP no se ha entendido muy bien a qué se debe el arranque de su presidente, porque el regreso de Juan Carlos contribuiría a debilitar a Felipe VI . Juan Carlos no se ha cortado ni un pelo en alabar a Franco, quizá Feijóo ha calibrado que así recuperará los votantes que se han pasado a Vox. Difícil jugada que pone contra las cuerdas a la monarquía . El emérito volverá empeñado en restituir su honor, dispuesto a dar entrevistas, incluso puede que acepte ser tertuliano o influencer como su nieta Victoria, ahora que son tendencia los modelos ancianos. No haber sido cómplice de Tejero y compañía no exime a Juan Carlos de haber publicado hace dos meses unas memorias que son una vergüenza . En ellas se dedica a criticar como un comentarista barato a políticos y presidentes con los que ha tratado durante su reinado, cuando debería estar eternamente agradecido porque le permitieron durante décadas cobrar sustanciosas comisiones por operaciones comerciales internacionales —tal y como estableció el Tribunal Supremo como origen de su fortuna—, llevar una vida disoluta e ir sumando amantes a un listado tan nutrido como el de Julio Iglesias . Si los equipos de seguridad del monarca hablasen y describieran los dispositivos de seguridad que había que desplegar para sus correrías, o los ministros correspondientes contaran las llamadas personales que les hacía con exigencias económicas , su participación o no en el golpe sería una minucia. Igual a la vejez se reconcilia con Bárbara Rey cuando regrese, que donde hubo fuego siempre quedan rescoldos. Los hemos visto morreando en tantas fotos que los tenemos más asumidos como pareja que con la reina Sofía. En su día ya se quiso casar con Corinna , pero le frenaron, en cambio le permitieron que su amante hiciera negocios en nombre de España y que se integrara en delegaciones comerciales oficiales. Ya podían haber cortado su relación económica pero dejaron que un rey caprichoso y chocho hiciera su santa voluntad. Las peripecias de Juan Carlos son un escándalo interminable . Ni tan siquiera Ayuso se ha sumado a la reivindicación de Feijóo, porque aunque esté rodeada de pocholos y pancetas como en una película de Ozores, es consciente de que perjudica más que beneficia ligarse a este personaje. Abascal también ha salido por la tangente, demasiado jardín. Al final, le han pasado la pelota a la Casa del Rey, que no se ha cortado en señalar que tendría que recuperar la residencia fiscal. Ahí le han dado, tendría que hacer la declaración de Hacienda , la de su patrimonio y la de bienes en el extranjero. Muy sibilinos. Con una fortuna que Forbes estima en torno a los 2.000 millones de euros , igual no le hace gracia tributar aquí ni que nos preguntemos cómo puede haber amasado esa cantidad. Y encima se traería de vuelta a Froilan. Un dos por uno. No se puede pedir más.