El periodista Carlos Estévez, Charly en la profesión (A Guarda, Pontevedra, 1951), acaba de publicar Cuando la verdad te alcance: lo que el 23F oculta . En el libro señala los vacíos que persisten sobre las tramas que llevaron al golpe y que no se han llenado con la reciente desclasificación sobre el suceso. Estévez es autor de más de cuarenta documentales, muchos de ellos sobre la transición, la muerte de Franco, el asesinato de Carrero Blanco o el propio 23F. “Los documentos desclasificados , si tuviéramos que llamarlos así –porque no a todos los podemos llamar documentos–, son para cualquier historiador o investigador claramente insuficientes. A partir de toda la documentación que nos han proporcionado hasta ahora son fragmentos muy particulares y algunos de ellos incluso me atrevería a decir que difícilmente creíbles. ¿Es posible que esto lo hubiera hecho algún algoritmo loco o hay algún ser humano detrás de la desclasificación de estos documentos ? Porque documentos sobre la transición y el 23-F hay o había miles y miles. Hay que tener en cuenta que la clase política de este país estaba prácticamente pinchada. Hubo una cantidad de escuchas e intervenciones muy grande y no las veo por ninguna parte. Veo una charla entre Tejero y García Carrés, la mujer de Tejero, vecinos, etcétera, que nos han mostrado muchísimas veces. No sé cómo eso se puede aportar como novedad”. “Si tuviera que elegir un documento que echo en falta, sería posiblemente la conversación que mantiene Alfonso Armada con Sabino Fernández Campo en la Zarzuela para pedirle el permiso, el consentimiento para poder dirigirse al Congreso de los Diputados y ofrecerse como solución como presidente de un gobierno de coalición. Y mi decepción es ver que entre la desclasificación de documentos no esté esa conversación porque nos podría aclarar mucho. En sus memorias editadas hace poco, tituladas Reconciliación , el rey Juan Carlos asegura que cuando llamó Armada, le dijo tajantemente: “No te doy autorización para ir al Congreso”. Si el rey no da autorización ¿alguien puede concebir que Alfonso Armada, por libre, puede dirigirse en coche oficial con bandera desplegada, vestido con uniforme militar, con el comandante ayudante al lado y una propuesta de avión y dinero para ofrecerle a Tejero para que se fuera de España? ¿Eso es ir a título personal? Yo elegiría ese documento, sin duda”. “En la calle realmente lo que existe es una confusión enorme y lo que estamos viendo estos días en las tertulias y en las televisiones, e incluso en la prensa, aumenta todavía más esa confusión. Si la desclasificación de esos documentos se ha hecho para evitar bulos y teorías conspiratorias, empezamos muy mal porque bulos y teorías conspiratorias hay dentro de esos propios documentos que no llevan firma. Algunos de ellos son anónimos y cuentan unas historias increíbles y fácilmente desmontables. Es decir, se puede probar muy fácilmente que eso no es cierto”. “Hay muchísimos documentos que no han visto la luz. Entonces, ¿debemos creer que aquellos documentos que no han visto la luz y que no los han dado a conocer es porque se han destruido? ¿Debemos creer que no los tienen ni el Ministerio de Defensa, ni el de Asuntos Exteriores, ni el de Interior? Posiblemente la gente todavía no sepa que, entre los documentos reservados, declarados como secreto oficial del Ministerio de Defensa, todavía hay documentos del siglo XVII que no han sido desclasificados . Imaginaos los cientos de miles de documentos que tiene que haber. Claro, estos están referidos únicamente al intento de golpe de Estado del 23 F, pero tiene que haber muchísimo más material, o si no lo hay es que ha sido extraído”. “Sigue quedando sombra. Yo creo que toda, lamentablemente. Con estos documentos no se ha abierto la cortina de la Transición y nos han enseñado lo que había detrás para que podamos tener, como ciudadanos, una opinión clara. Yo no quiero llamarle golpe de Estado porque creo que no lo fue, porque en ningún momento se atentó contra el rey ni se pretendió tomar la Zarzuela . Todo lo contrario, las comunicaciones estaban perfectamente libres. El rey se podía comunicar desde el Palacio de la Zarzuela libremente. Creo que se trató más bien de un golpe militar. Un golpe militar, en su primera fase como escenificación, que tendría que dar paso a otra cosa que se llama la solución Armada . Eso está bastante claro, pero la gente no lo entiende muy bien. Cuando Tejero entró en el Congreso, al poco tiempo, el capitán Muñecas, que le acompaña en la toma del Congreso, sube a la tribuna y anuncia a todos los diputados y al Gobierno allí retenidos: “No se preocupen ustedes, calma, tranquilidad, no va a pasar nada. En un tiempo prudencial, en poco tiempo, se va a presentar aquí la autoridad militar competente que les va a aclarar y explicar lo que hay que hacer”. Ese era el guion realmente. Otra cosa es que el guion luego no se cumpliera y se fueran precipitando determinadas cosas, que aquella escenificación de golpe estuvo a punto de convertirse en un auténtico golpe de Estado”. “En la prensa, de forma casi extrañamente unánime, se ve la misma determinación. Estos documentos prueban claramente, dice la prensa, que el rey no tuvo nada que ver con el golpe de Estado. No me cabe duda, después de toda la investigación que he hecho, de que, por supuesto, el rey no apoyaba para nada ni podía apoyar el golpe militar, si nos referimos a ese golpe de Tejero entrando a tiros en el Congreso. Para nada. El rey nos salvó de eso. Sí. Pero también puede ser cierto que el rey, con determinadas actitudes “comprensivas” entre comillas que tuvo con determinados militares, con determinados políticos, hubiera propiciado ese clima. O que hubieran entendido, a través de lo que Armada les decía a los generales, que hablaba en nombre del rey . El rey nunca desautorizó a Armada ante los militares. Por tanto, los mensajes que mandaba Armada se los creían los capitanes generales. Si Armada les decía que no se preocuparan, que a Suárez lo van a dimitir muy pronto y al cabo de un mes los capitanes generales veían que efectivamente se cumplían todas las predicciones que Armada –que era el hombre que hablaba en nombre del rey– les decía, cómo iban a dudar de que Armada no fuera el hombre del rey. Con este equívoco se jugaba. Que el rey no apoyaba el tejerazo , por supuesto; que el rey fuera comprensivo con muchas cosas es otro asunto. Y esos papeles, que son los que a nosotros nos gustaría ver, los papeles de la operación cívico militar que se llamó la Operación Armada , no aparecen por ningún lado. Para mí la Operación Armada es el caballo de Troya que había detrás de la entrada de Tejero”. “El hecho de que hayan aparecido en este momento, lleva a los investigadores y a los historiadores a pensar el porqué ahora. Hay quien lo liga con una llamada ya operación Juan Carlos , que estaría destinada a que el rey emérito, según dice la prensa y algunos partidos políticos, pudiera volver a España. El tema es que el rey puede venir a España cuando quiera. El rey Juan Carlos no se fue de España por nada que estuviera relacionado con el 23 F. Por lo tanto, ligar los papeles de la desclasificación con el regreso del rey Juan Carlos a España es, cuando menos, una forma de volver a retorcer la historia. Los políticos se tendrían que dar cuenta, y más gente, de que la sociedad española ya es y siempre fue suficientemente madura para que se le cuente la verdad”. “Considero que es el momento idóneo para cambiar la ley de Secretos Oficiales después de haber conocido los documentos. Estamos sometidos todavía a la ley de Secretos Oficiales del año 68, una ley franquista . Por cierto, si esa ley se hubiera cambiado hace mucho, hubiéramos llegado a tiempo para recuperar algunos de los documentos que posiblemente se han destruido después. Pero ningún presidente del Gobierno, ni Felipe González, que estuvo tanto tiempo en la Moncloa, ni José María Aznar, ningún presidente del Gobierno tuvo a bien hacerlo. ¿Por qué? No lo sabremos y habrá que preguntarles a ellos. El otro día Felipe González dijo en las Cortes que él estaba muy a favor de esto. A lo mejor se olvidó que estuvo 14 años de presidente y que lo pudo hacer él. Aquí no hubo nunca interés hasta el día de hoy en desclasificar los documentos que son secretos de Estado. “Algunos documentos son extraños, desde luego. Uno de ellos dice que un soldado del regimiento acorazado ligero de caballería perteneciente al acuartelamiento Villaviciosa declara que tenía órdenes de matar en Televisión Española. Que llegaron a las 22:15, que estuvieron toda la noche, que eran mil soldados apoyados por efectivos de la caballería, por tanques, por carros de combate. Pero vamos a ver ¿qué locura es esta? No sucedió nada de lo que dice él. Los militares entraron en Prado del Rey a las 19:50 aproximadamente. Se fueron a las nueve. Una hora. No eran mil soldados. Solo eran 35. La diferencia es notable. Encontrarnos cosas de este tipo merma mucho la credibilidad de lo otro. También existen documentos anónimos, otros escritos a mano. Un documento oficial lleva su membrete, su firma y es fácilmente reconocible. Lo que no me puedes dar es una hoja de libreta con una cosa a mano, habría que eliminar al rey. ¿Quién ha escrito eso? ¿Qué base tiene? Habrá que referenciar cada documento, porque estamos hablando de una cosa muy seria que se está emitiendo por todas las televisiones, en toda la prensa, como un hecho cierto. Personalmente me resulta muy difícil entender todo esto. Creo que el levantamiento de esa serie de documentos realmente lo que está poniendo a prueba es la solidez de la prensa española. Es decir, me asusta ver con qué poco rigor estamos lanzando titulares y opiniones al aire. La prensa española debería de ser más consistente, yo me incluyo también, deberíamos ser todos mucho más consistentes a la hora de exhibir estos documentos, porque somos los intermediarios con el pueblo español”. “Yo diría que hay un gran tema todavía por salir a la luz, que es el asesinato del almirante Carrero Blanco. Hay muchísimos documentos, o había, que podían aclarar mucho sobre muchas cosas, sobre el principio de la transición. Si me preguntas qué otros documentos podrían ser desclasificados, yo pediría sin duda esa parte tan cercana al inicio de la transición española”. “¿La sociedad española está preparada para conocer episodios oscuros que implican a personas vivas? Si afectan a los cimientos de la democracia española, por supuesto que sí. Yo creo que la sociedad española, hablando en general, siempre estuvo preparada para eso. Estuvo, quiere conocerlo y tiene el derecho a conocerlo. A una información fiel de las cosas que suceden. Si no, no podrá entender nunca su futuro . Tenemos necesariamente que conocer el suelo sobre el que estamos pisando y saber si estamos pisando algo sólido o si lo que hay debajo es solamente, digamos, un mito, una historia dulce, satisfactoria a nuestros oídos. El ciudadano español, como cualquier ciudadano del mundo, tiene derecho a recibir malas noticias, siempre y cuando estas noticias afecten a su seguridad y a su vida. Claro que sí. Suficientemente maduros. Ahora, antes y siempre. La sociedad necesita verdades como puños, no mentiras piadosas”. “Donald Trump habla de una época donde la verdad casi es un delito. Ahora mismo lo que se intenta es que la verdad no sea un referente de nada. No creo que lo consigan ni Donald Trump, ni los poderes de las grandes empresas que buscan desarrollar la inteligencia artificial. Yo no creo que lo consigan, pero es cierto que el eje de todo es esa palabra de seis letras que se llama verdad . Es lo que está en cuestión. A veces la verdad es molesta para mucha gente. Sin embargo, es el oxígeno que necesitamos los ciudadanos para vivir”.