Los embajadores amigos de Trump incendian las cancillerías de Bélgica y Francia

Una polémica diplomática enturbia la política federal belga desde hace días, con ramificaciones crecientes que se extienden por el Océano Atlántico desde las costas continentales del Canal de la Mancha hasta los Estados Unidos y con réplicas similares pocos cientos de kilómetros al sur, en los barrios decimonónicos de París. Sus protagonistas son los embajadores nombrados por Donald Trump para la capital francesa y Bruselas. Existen varias similitudes entre estos emisarios del presidente estadounidense, Bill White y Charles Kushner . Dos hombres de negocios del área de Nueva York, ciudad de procedencia de Trump, sin formación ni experiencia previa diplomática e involucrados en el pasado en escándalos financieros . Dos antiguos donantes en las campañas electorales del Partido Demócrata que gracias al cambio en el destino de su dinero (apostando por los republicanos) han obtenido prestigiosos destinos . En el siglo II d.C. el procónsul Quinto Servilio Cepión no recompensó a los asesinos del luso Viriato, enemigo entonces del Imperio, porque Roma valoraba la lealtad y no pagaba a los traidores . El imperio del mundo actual sí gratifica a quienes retiraron su apoyo económico de los enemigos internos para financiar la carrera presidencial de Donald Trump . Bill White viene de romper los mínimos códigos diplomáticos en Bélgica después de entrar públicamente como un elefante en una cacharrería en la investigación abierta por la policía sobre las circuncisiones practicadas por tres mohel , los expertos judíos que según las tradiciones de esa religión realizan intervenciones quirúrgicas menores, en Amberes, la segunda ciudad del país y donde esa comunidad controla la importante industria de los diamantes . Las autoridades acusan a los tres mohel de llevar a cabo circuncisiones sin formación médica ni la presencia de un doctor o las debidas condiciones higiénicas, como exigen las leyes del país. El embajador defendió en redes sociales una práctica desarrollada “durante siglos” en la que “la saliva era el desinfectante” , aseguró apoyar “lo que hagan los rabinos en cualquier país civilizado” y cuestionó la investigación belga con un “por qué se hace esto ahora” al tiempo que exigía al Gobierno intervenir porque “no hacer nada será percibido como antisemita ”. White hablaba de “desconfianza de la comunidad judía” hacia las autoridades del país, abriendo un conflicto político al incorporar importantes acusaciones religiosas y ataques al ministro de Sanidad . Las palabras del embajador se sumaron a otra polémica suya: se enfrentó al líder de los socialistas flamencos por sus críticas a las deportaciones de la Administración Trump comparándolas con medidas de la Alemania nazi , por lo que llegó a pedir que Washington prohibiese su entrada en los Estados Unidos. El ministerio de Asuntos Exteriores de Bélgica ha tenido que mediar para reconducir las relaciones con la embajada estadounidense y, finalmente, Bill White ha retirado su propuesta de veto al político socialista, pero esto no ha evitado que el propio ministro Máxime Prevot pusiese el dedo en la llaga de la actuación de White ya que “el rol de un embajador es regulado por códigos y normas, incluido el mutuo respeto y la no interferencia en los asuntos domésticos”. La injerencia del embajador White en cuestiones domésticas del país donde cumple misión saltándose unos mínimos códigos es parecida a la que también acaba de realizar su homólogo en Francia, Charles Kushner . Sin embargo, en este caso la pequeña crisis diplomática sigue sin resolverse porque el Gobierno galo acaba de bloquear el acceso y contactos del embajador en París a cualquiera de sus ministros. La brecha entre los gobiernos de Francia y Estados Unidos se acrecienta después de los recientes enfrentamientos entre Trump y el presidente Emmanuel Macron. “Ante los errores evidentes de atender los requerimientos básicos de una misión diplomática y honrar la representación de su país, el ministro ha solicitado que él no pueda tener más acceso directo a los miembros del Gobierno francés”, sentenció en un comunicado el titular de Exteriores galo, Jean-Noel Barrot . La embajada dirigida por el padre del yerno de Donald Trump publicó en redes sociales que la muerte de Quentin Deranque, militante de extrema derecha asesinado tras ser apaleado en las calles de Lyon, mostraba que “la violencia del extremismo de izquierdas está en aumento” en Francia . Tras sus palabras, el Ministerio de Exteriores galo reaccionó asegurando que no tenían “ninguna lección que aprender, particularmente sobre la cuestión de la violencia, desde el movimiento de la internacional reaccionaria ”. Y convocó a Kushner al Ministerio. Pero este, desoyendo de nuevo los códigos de representación, declinó la invitación y envió a un funcionario de segundo nivel. De ahí el bloqueo decretado por Exteriores. Charles Kushner es el consuegro de Trump, padre de Jared, marido de Ivanka Trump y persona de la máxima confianza del presidente, hasta el punto de ser uno de sus dos enviados para pilotar en Oriente Medio negociaciones entre Israel, Qatar o los representantes palestinos. El actual embajador en Francia, igual que el responsable ante Bélgica, es un hombre de negocios sin experiencia previa en labores diplomáticas. Su puesto, además de por los vínculos familiares, está comprado gracias al millón de dólares que aportó para la campaña presidencial de Trump en 2023. Es el más claro ejemplo del nepotismo que impregna muchas decisiones de la actual Administración estadounidense al asignar jugosos puestos de designación directa en la política exterior, libres de cualquier control parlamentario o límite regulatorio. Kimberly Guilfoyle , expresentadora de la televisión Fox, es la nueva embajadora en Grecia y la antigua pareja de Donald Trump Jr . Vínculos familiares que llegan al norteamericano de origen libanés Massad Boulos, asesor senior de la Casa Blanca para Asuntos Africanos y Árabes, y también consuegro de Trump. Como Bill White y Charles Kushner, empresario y gran donante de las campañas presidenciales del actual mandatario.