Apenas ha terminado el mes de febrero, queda un mes para el comienzo oficial de la primavera y un año más la oruga procesionaria adelanta su bajada desde los nidos invernales para enterrarse en el suelo y, pasado un tiempo, que puede ir de unos meses a varios años, emerja la mariposa adulta para aparearse, poner los huevos y morir en un plazo de 48 horas. Su corta vida y sus hábitos nocturnos hacen más reconocible la oruga que la mariposa.