Abascal no quiere hablar de la vuelta del rey Juan Carlos. Desvía la atención de los problemas reales de los españoles que se los cuentan a él personalmente cuando recorre las plazas de España. A esos españoles solo les preocupa el campo, la seguridad, es decir, los inmigrantes, la mentira del cambio climático y la subordinación a Europa. A esos españoles que le aclaman a él en las plazas y no a los líderes autonómicos de Vox, cuyo nombre no recuerda ni el propio Abascal, no les preocupa la rebelión de Ortega Smith, ese ombligo de VOX del que Abascal no habla porque no va a perder ni un minuto en ello, tampoco lo que ha ocurrido en Murcia, ni las purgas en la capital, ni que de la cúpula de fundadores de aquel partido solo quede él.