La Inteligencia Artificial (IA) y las gafas de realidad virtual pueden ser un gran aliado en la formación médica. No hay un paciente real en la consulta, pero la tensión se siente igual: una mala noticia que comunicar o una situación compleja que resolver. Gracias a esta tecnología, los profesionales sanitarios pueden entrenar conversaciones delicadas a través de simulaciones inmersivas altamente realistas.