Alejados del foco político y de la primera línea parlamentaria, Albert Rivera y Pablo Casado han rehecho sus carreras en el sector privado. El primero, tras años vinculado al liderazgo de Ciudadanos, se mueve hoy en el terreno de la consultoría estratégica, el asesoramiento empresarial y proyectos de desarrollo territorial. El segundo, que presidió el Partido Popular, ha orientado su actividad hacia el ámbito de las inversiones en defensa, tecnología militar y seguridad, en un momento de fuerte crecimiento del gasto en ejércitos en Europa. Rivera acaba de incorporarse como "consejero impulsor" a la iniciativa Empresas Mágicas de España, integrada en el Ecosistema Mágico de España, un proyecto que busca articular alianzas entre compañías y territorios para fomentar el desarrollo económico local. Su papel, según ha trascendido, consiste en aportar experiencia institucional y tender puentes entre el ámbito público y el empresarial. Esta nueva responsabilidad se suma a su actividad como consultor y conferenciante en materias de liderazgo y estrategia corporativa. Casado, por su parte, se ha consolidado como uno de los nombres propios en el ecosistema inversor vinculado a defensa y seguridad. Es cofundador de un fondo de capital riesgo especializado en empresas de tecnología aplicada al ámbito militar, aeroespacial y de ciberseguridad. Su trabajo gira en torno a la identificación y financiación de compañías que desarrollan soluciones para ejércitos, sistemas de defensa y tecnologías estratégicas en un contexto internacional marcado por la guerra en Ucrania y el refuerzo presupuestario de la OTAN. Del ascenso meteórico al abrupto final político Albert Rivera fue durante más de una década el rostro visible de Ciudadanos. Fundado en Cataluña como partido contrario al nacionalismo, el proyecto dio el salto a la política nacional y vivió su momento álgido en 2019, cuando logró 57 escaños en el Congreso. Sin embargo, tras rechazar facilitar un gobierno del PSOE y en medio de un contexto de polarización creciente, el partido sufrió un severo desplome electoral meses después. Rivera asumió la responsabilidad de los malos resultados y anunció su dimisión en noviembre de 2019, abandonando la política activa. Pablo Casado accedió a la presidencia del Partido Popular en 2018, tras la moción de censura que desalojó a Mariano Rajoy de La Moncloa. Su liderazgo estuvo marcado por la reconstrucción del partido en la oposición y por una intensa pugna interna. El punto de inflexión llegó en 2022, cuando Casado denunció públicamente posibles irregularidades en contratos vinculados al entorno de Isabel Díaz Ayuso. La crisis interna que se desató a raíz de aquel enfrentamiento acabó volviéndose en su contra. Sin apoyos suficientes dentro del partido, terminó dejando la presidencia del PP y su escaño en el Congreso, cerrando de forma abrupta su etapa política. Rivera: consultoría y proyectos empresariales Tras su salida, Rivera inició una etapa en el sector privado que comenzó en un despacho de abogados y continuó con la creación, junto a antiguos colaboradores, de una firma de consultoría estratégica. Desde entonces ha trabajado asesorando a empresas en asuntos públicos, estrategia y posicionamiento institucional. En...