Ganadora del Goya Internacional 2026, Susan Sarandon no solo acumula medio siglo de cine y una carrera jalonada de premios, sino también una trayectoria marcada por la coherencia y el compromiso. Referente interpretativo de varias generaciones, la actriz estadounidense ha convertido su prestigio en herramienta política, alzando la voz contra la censura, la represión y la injusticia incluso cuando hacerlo implica pagar un precio en la industria que la consagró. Había expectación tras el Goya Internacional concedido a Richard Gere en 2025. El listón era alto. Pero la Academia despejó cualquier duda cuando anunció el nombre de la galardonada en 2026: Susan Sarandon. Y no hubo debate posible. Debo de reconocer que no soy objetivo al escribir estas líneas, pues la neoyorquina, ha sido y es un mito tanto personal como cinematográfico para quien estos escribe. Sarandon nacida en Nueva York en 1946, es una de las grandes figuras del cine contemporáneo. Más de medio siglo de carrera, una filmografía sólida y un prestigio cimentado en personajes complejos la han convertido en referencia indiscutible de Hollywood. Debutó en 1970 con Joe y alcanzó proyección internacional con el fenómeno de culto The Rocky Horror Picture Show. Desde entonces, su rostro quedó ligado a algunas de las películas más influyentes de las últimas décadas. Su consagración llegó en los años noventa con títulos como Thelma & Louise, convertida en emblema feminista, y Dead Man Walking, por la que ganó el Oscar tras cuatro nominaciones previas (Atlantic City, Lorenzo's Oil, El cliente). Cinco candidaturas a la estatuilla, un BAFTA, un SAG y múltiples nominaciones a Globos de Oro y Emmy resumen una trayectoria artística de máximo nivel. Activismo sin matices. Una actriz que no calla Sarandon nunca ha separado el arte de la conciencia. Embajadora de UNICEF, colaboradora de organizaciones humanitarias y participante activa en protestas sociales, ha sido detenida por defender causas en las que cree, que no son otras que su oposición a las guerras, contra la pena de muerte, contra las políticas migratorias restrictivas y todo tipo de injusticias. En 2018 fue arrestada durante una protesta contra las medidas migratorias del entonces presidente Donald Trump. En 2023 denunció públicamente la situación en Palestina, posicionamiento que le costó la ruptura con su agencia y, según ella misma ha señalado, su inclusión en listas negras de la industria. Lejos de matizar, reafirmó su postura. Elogios a Pedro Sánchez En Barcelona, al recibir el Goya Internacional 2026, volvió a hacerlo. Criticó la censura y la represión en Estados Unidos y elogió la postura española respecto a Palestina, agradeciendo lo que definió como "claridad moral". Incluso dedicó palabras al presidente Pedro Sánchez, del que afirmó que está "en el lado correcto de la historia". Su frase fue rotunda: "El silencio es muy peligroso. Deberíamos poder decir lo que pensamos sin que nos amenacen con no volver a trabajar jamás". No es una declaración oportunista. Es una forma de estar en el mundo. Un icono generacional con conciencia Susan Sarandon representa algo poco frecuente en...