Vasos comunicantes en la derecha: cómo el pulso entre PP y Vox puede abrir la puerta a la sorpresa en Castilla y León con un PSOE resistente

El tercer caucus de las derechas se presenta como una calcomanía de los comicios extremeños y aragoneses. El Partido Popular de Castilla y León augura una victoria descontada del presidente en funciones, Alfonso Fernández Mañueco, tras dos legislaturas consecutivas en el poder. Sin embargo, la encuesta preelectoral del CIS ―8.039 entrevistas―, sembró la certeza de que PP y Vox compiten por el mismo electorado en una tierra en la que la ultraderecha ya goza de su proyección máxima. El primer gobierno de coalición del PP y Vox vino de la mano de Mañueco en 2022: una vicepresidencia disfuncional y tres conserjerías temporales frente a las siete que ostentaron los azules durante el mandato hasta que Bambú 12 ordenó la salida de los gobiernos autonómicos a sus lugartenientes en Castilla y León, Extremadura, Aragón, Murcia y la Comunidad Valenciana. Tras el suflé de la ultraderecha en Extremadura y Aragón, las tabulaciones cruzadas —qué dice cada votante según su ideología, su recuerdo de voto, su segunda opción— muestran que la derecha castellanoleonesa funciona como un sistema de vasos comunicantes. Atrévete. Cambia parálisis por impulso. Cambia olvido por oportunidades. Cambia resignación por esperanza. Este 15M, #CambiemosElFuturo de Castilla y León. #VotaPSOE pic.twitter.com/SJcQRSkxdB — PSOE Castilla y León (@PSOE_CyL) February 27, 2026 El cruce entre la intención de voto y la autoubicación ideológica es el hallazgo más significativo del sondeo. Entre quienes se colocan en el punto 6 de la escala —el núcleo del centroderecha moderado, que agrupa al 8,5% del electorado—, el PP supera a Vox por 33 puntos. Sin embargo, esa diferencia se reduce a medida que se avanza hacia posiciones más derechistas: en el nivel 7, donde se sitúa otro 8,4% del censo, la brecha cae a 31 puntos; y en el 8, a 21. No se trata de electorados aislados, sino de un mismo espacio político en el que la ventaja del PP se va desgastando conforme el votante se percibe más escorado a la derecha. Es, además, en los tramos 5 a 7 —los más numerosos dentro del centroderecha y con mayor proporción de indecisos— donde la campaña tiene más margen para influir. La segunda preferencia de voto refuerza la misma tendencia: entre quienes apoyaron al PP en 2022 y ahora manifiestan intención de votar a alguna formación, un 32,5% señala a Vox como su alternativa. En sentido contrario, el 34,7% de los antiguos votantes de Vox mencionan al PP como opción secundaria. Ninguna otra pareja de partidos muestra un grado de intercambio tan elevado. Conviene recordar que en 2022 Vox obtuvo un 17,6% y 13 escaños. No es un partido testimonial: es la tercera fuerza con representación sustancial. La estimación del CIS le asigna ahora un 16,1%, por debajo de aquel resultado. La fragmentación de la derecha no es una hipótesis; es el punto de partida. El PP de Mañueco y Feijóo no solo no cuida los montes y no pone medios para los bomberos. Hoy votan en contra de los afectados por los incendios. PP y Vox...