Ayuso olvidó a las víctimas de ETA cuando pidió no frivolizar con el aborto

Decía la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Diaz Ayuso, el pasado noviembre conocer de primera mano lo que era el drama del aborto y pedía al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que abandonara la "frivolidad" con la que hablaba del tema. Pedía Ayuso también al presidente que dejara de hablar "en nombre de todas las mujeres". Sin embargo, esta semana hemos asistido de nuevo a la frivolidad por excelencia de la presidenta, la que utiliza con las víctimas del terrorismo para, lo que es peor, desprestigiar al Gobierno de España. Ayuso olvida de esta manera los reproches a Sánchez y las peticiones de empatía y solidaridad. Porque ella misma vuelve a la banalización del dolor de tantísimas personas que sufrieron como ella otro drama, en este caso, el de ETA. Por si no hubiese sido suficiente aquello de "ETA está preparando su asalto al País Vasco y Navarra", que lanzó la presidenta también en noviembre, esta semana volvía a la senda de la frivolidad acusando a Sánchez de "dar escaños" a ETA y, lo que es todavía más grave, cargando contra la Ley de Memoria Democrática que, según ella, lo que hace es "darle a ETA lo que siempre soñó: escaños, legitimidad y poder". Quiero creer que Ayuso tuvo la suerte de librarse del asedio terrorista al que la banda sumió a España durante bastantes años y que no guarda luto por ningún allegado que muriera asesinado. Me alegra incluso compartir esa suerte con ella. Pero a mí desde siempre me han enseñado que el privilegio no te puede anular la empatía. Mientras Ayuso pedía a Sánchez respeto por el drama que ella vivió, continúa hurgando en la herida de tantísimas víctimas del terrorismo con total impunidad. Ayuso puede decir que "ETA está preparando el asalto", que ETA tiene escaños en el Congreso, que Sánchez pacta con ETA, siempre ETA. Pero lo cierto es que ETA se disolvió definitivamente en 2018 y lo que ahora queda es un largo trayecto hacia la reparación y la justicia de tantas familias, para las que Ayuso no parece tener entre sus planes hacerles el camino más fácil. Por eso es grave que la presidenta haga estas declaraciones, porque no solo aviva el dolor de las víctimas, sino porque es una llamada al odio y una falta de respeto a la democracia. Porque con ello, Ayuso también pasa por alto y desprestigia los procesos de paz por los que lucharon las víctimas del terrorismo para que la defensa de unos principios se pudiera hacer por la vía democrática y no con cartas bomba, amenazas y atentados. Así que, presidenta, desde este humilde artículo de opinión que nunca leerá (con suerte lo leen unos pocos y les invito a la reflexión), la próxima vez que pida empatía y se muestre tan contraria a la frivolidad, mírese el ombligo y acuérdese de todas las personas que a día de hoy, ocho años después de la disolución definitiva de ETA, deben asistir de forma casi...