El fenómeno Therian se extiende por España: qué es y cómo deben actuar los padres

Hace una semana, la Plaza Mayor de Salamanca fue escenario de una concentración de jóvenes Therian, un fenómeno creciente que se extiende por distintas ciudades españolas. Esta tendencia se caracteriza por la identificación psicológica o espiritual de una persona no con un humano sino con un animal. Para profundizar en este tema, la psicóloga Ana Rubio ha explicado en  COPE Salamanca que debe entenderse como un problema de identidad que puede surgir en cualquier momento, pero que es muy característico de la adolescencia. Se trata de una manifestación similar al ‘cosplay’, donde los jóvenes se caracterizan como un personaje con el que se identifican, en este caso, animales. Según la experta, esta necesidad de pertenencia no es nueva, pues "el adolescente siempre ha necesitado identificarse con un grupo". Este comportamiento ya se observó en otras épocas con movimientos como los hippies, los rockabillys o los punkis, que en su momento también generaron una gran sorpresa social. La principal diferencia con movimientos anteriores reside en el poder de las redes sociales. "Es verdad que la diferencia es esta, ¿no? Las redes sociales, al final, TikTok, Instagram, trabajan con algoritmos", explica Rubio, lo que provoca que los adolescentes consuman cada vez más este tipo de contenido hasta normalizarlo. Para la psicóloga, se trata de "una generación que está muy desconectada" que intenta construir su identidad a través de nueva simbología. Ante esta situación, Rubio aconseja a los padres observar a los adolescentes y estar atentos a posibles señales de alarma. Entre ellas se incluyen cambios de humor bruscos, problemas de insomnio o un descenso notable en el rendimiento escolar. La psicóloga subraya que lo más importante es la comunicación: "hay que escucharles, igual que se les escuchó cuando dijeron que querían ponerse una cresta". Recomienda preguntarles directamente "por qué te sientes como un animal" para ayudarles a desarrollar un pensamiento reflexivo sobre sus sentimientos, una capacidad que a esa edad aún no está completamente desarrollada. Finalmente, es fundamental poner límites claros tanto a nivel social como en casa. Rubio ejemplifica esta idea de forma contundente al señalar cómo actuar si un hijo pide ir a un especialista no humano: "no te puedo llevar a un veterinario porque no eres un animal". La misión de los adultos, concluye, es escuchar y guiar a los adolescentes en su proceso de maduración.