En los últimos años, Fernando Guzmán se ha convertido en uno de los jueces que con mayor insistencia han alertado sobre la crisis carcelaria. Hoy dice que el problema ya no es solo hacinamiento ni falta de recursos, sino una pérdida de gobernanza que permitió la instalación de economías criminales y redes de poder intramuros. En medio de fugas recientes y sospechas de corrupción, el magistrado hace un duro análisis y plantea que el desafío es recuperar el control efectivo del Estado sin renunciar a los derechos fundamentales.