Presiones de Israel y Arabia Saudí y la oportunidad de matar a Jamenei: así decidió Trump atacar Irán sin pruebas de que fuera una amenaza

El presidente de EEUU se decidió a atacar Irán en medio de las negociaciones de Ginebra y tras ser receptivo a las presiones de Tel Aviv y Riad y después de recibir información de atacar a la vez a altos cargos iraníes, incluido el líder supremo del país Análisis - 'Irán no va a asistir a su propio funeral como un convidado de piedra tras el ataque ilegal de EEUU e Israel', por Ignacio Álvarez-Ossorio De hacer campaña contra las guerras a involucrarse en un cambio de régimen detrás de otro. El presidente de EEUU, Donald Trump, decidió dar carpetazo a las negociaciones y bombardear Irán en la madrugada del sábado a las pocas horas de que su equipo negociador se reuniera con el iraní, después de recibir presiones de Israel y Arabia Saudí para atacar Irán y tras tener conocimiento de informes de los servicios secretos de que existía la posibilidad de asesinar a la vez a un buen número de dirigentes iraníes, incluido el líder supremo, Alí Jamenei. Y así ha ocurrido, abriendo un escenario de vacío de poder, inestabilidad y caos global. Los bombardeos evidencian una evolución en el gusto de Trump por el riesgo, yendo cada vez un paso más lejos en hasta dónde estaba dispuesto a llegar en el uso del poderío militar estadounidense para reordenar el mundo. Hace apenas ocho meses, a instancias de Israel durante su guerra de 12 días con Irán el pasado mes de junio, acordó desplegar los B-2 para bombardear tres instalaciones nucleares iraníes clave, pero trazó una línea roja cuando los israelíes pidieron matar a Jamenei y golpear más duramente Irán. Pero eso ha cambiado ahora. Trump había mantenido conversaciones con Irán durante meses. La orden de lanzar los ataques se produjo solo dos días después de que Trump enviara a sus enviados especiales, Steve Witkoff y Jared Kushner, para otra ronda de conversaciones con representantes iraníes. Los países aliados de Oriente Medio y Europa instaban al Gobierno estadounidense a dar más tiempo a las negociaciones, mientras Trump daba señales de que se le estaba agotando la paciencia. Y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, intentaba aprovechar las circunstancias. Incluso antes de que concluyera la última ronda de conversaciones el jueves, había indicios de que Trump se inclinaba por la acción militar. El martes, Trump afirmó en su discurso sobre el estado de la Unión que Irán había estado construyendo misiles balísticos que podrían alcanzar el territorio estadounidense, una justificación que repitió el sábado al anunciar que se estaba llevando a cabo el bombardeo de Irán. Irán no ha reconocido que esté construyendo o tratando de construir misiles balísticos intercontinentales. Sin embargo, la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) de EEUU afirmó en un informe no clasificado el año pasado que Irán podría desarrollar un misil balístico intercontinental militarmente viable para 2035 “si Teherán decidiera desarrollar esa capacidad”, informa AP . El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo a los periodistas el miércoles que la negativa de Irán a hablar sobre su programa de misiles balísticos era un “gran problema”, pero se negó a comentar la conclusión de la DIA de que Irán aún estaba lejos de desarrollar un misil que pudiera alcanzar Estados Unidos. El viernes, Trump volvió a expresar su descontento con Irán: “No estoy contento con el hecho de que no estén dispuestos a darnos lo que tenemos que tener. No me entusiasma eso. Veremos qué pasa”. Trump había amenazado con una acción militar el mes pasado, pero se contuvo en pleno contexto de represión de las protestas. Mientras los grupos de derechos humanos informaban de que miles de personas habían muerto en la represión iraní, Trump dijo a los manifestantes que la ayuda estaba en camino, pero esta no llegó de inmediato y las protestas se fueron apagando. La decisión de Trump de no seguir adelante el mes pasado le dio tiempo para reunir la masiva presencia de aviones de combate y buques de guerra en la región como había hecho en el Caribe antes de atacar Venezuela. Asesinar a la cúpula Los servicios de inteligencia militar israelíes y estadounidenses llevaban mucho tiempo observando y esperando una oportunidad única: una reunión de altos cargos políticos y militares iraníes en la que pudieran ser asesinados todos a la vez. Y el sábado era el día, informa The Wall Street Journal . Según fuentes israelíes, los agentes de inteligencia habían identificado no solo una reunión, sino tres. Y tenían localizado al líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, máximo responsable de la toma de decisiones y líder espiritual de Irán. El momento era tan único que aviones de combate estadounidenses e israelíes atacaron a plena luz del día. Los aviones israelíes lanzaron 30 bombas sobre el complejo de Jamenei, dejándolo destrozado. Israel también afirmó haber matado a otros altos cargos políticos y militares, entre ellos Ali Shamkhani, uno de los principales asesores de seguridad de Jamenei; Mohammad Pakpour, comandante del poderoso Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica; y el ministro de Defensa, Amir Nasirzadeh. En los días previos a la campaña, los altos mandos militares de Israel habían estado viajando a Washington para planificar la ofensiva, entre ellos el general en jefe, el jefe de la fuerza aérea, el jefe de inteligencia militar y el director del Mossad, cuenta WSJ. Netanyahu se reunió con Trump en diciembre en Mar-a-Lago (Florida), donde acordaron públicamente que la acción militar estaría justificada si Irán persistía en sus programas nucleares y de misiles balísticos, y se reunieron de nuevo a principios de febrero en la Casa Blanca. Mientras tanto, la inteligencia israelí estaba recopilando objetivos en Irán y compartiéndolos con Estados Unidos, según dijeron funcionarios israelíes. La posición iraní no se acercaba al programa de enriquecimiento simbólico que Estados Unidos estaba dispuesto a considerar, según WSJ. Trump habló por teléfono el jueves con Witkoff y Kushner. Le informaron de que Teherán no estaba dispuesto a poner fin a su enriquecimiento nuclear ni a desmantelar su programa de misiles, lo cual envalentonó a Trump hacia la vía militar. Presión de Tel Aviv y Riad La decisión de Trump también ha llegado tras varias semanas de presión por parte dos aliados de Estados Unidos, Israel y Arabia Saudí, informa The Washington Post. El príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman realizó múltiples llamadas telefónicas privadas a Trump durante el último mes para abogar por un ataque estadounidense, a pesar de su apoyo público a una solución diplomática, según TWP. Mientras tanto, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, continuó con su larga campaña a favor de los ataques estadounidenses contra lo que él considera un enemigo existencial de su país. El esfuerzo de ambos contribuyó a que Trump ordenara una campaña aérea masiva contra los líderes y el ejército iraníes, que provocó la muerte de Jamenei y otros altos dirigentes iraníes. El ataque se produjo a pesar de que los servicios de inteligencia estadounidenses consideraban poco probable que las fuerzas iraníes representaran una amenaza inmediata para el territorio continental de Estados Unidos en la próxima década. El ataque del sábado contra Irán supone también romper con décadas en las que EEUU se ha abstenido de realizar un esfuerzo a gran escala para derrocar al régimen de un país de más de 90 millones de habitantes.