Un grupo de peregrinos españoles, que incluye a doce personas de Almería, se encuentra atrapado en Jerusalén tras el estallido del conflicto. El sacerdote Antonio Cobo, que acompaña al grupo, ha explicado que han pasado la noche en el sótano del hotel por las alertas y que están a la espera de noticias del consulado para poder regresar a España, ya que su vuelo de vuelta ha sido cancelado al permanecer el espacio aéreo cerrado. El sacerdote, Antonio Cobo, relata que han vivido una "noche bastante toledana", en la que las alarmas sonaban "cada 2 o 3 horas" y todo el grupo tenía que bajar al refugio del hotel. "En la parte del sótano del hotel es la zona más segura, nos han indicado que aquí es donde cada vez que suenan las alertas, tanto de la ciudad como del móvil, pues nos tenemos que bajar", detalla. La peregrinación se vio truncada en la mañana del sábado. Tras celebrar la misa en el Santo Sepulcro, sobre las ocho y media, sonaron las primeras sirenas. "Empezamos a oír la alerta esta, nos metimos en un parking, nos indicó el chófer que nos refugiáramos ahí", explica el sacerdote. Desde ese momento, regresaron al hotel y allí permanecen. A pesar de la "lógica preocupación", el ambiente en la peregrinación, compuesta por 29 personas de Almería, Sevilla, Málaga, Huelva, Extremadura, Barcelona y Zaragoza, es de serenidad. Para mantener el ánimo, el grupo celebró el Día de Andalucía. "Queríamos un poco poner buena cara. Y, hombre, como andaluces, pues siempre la alegría es lo nuestro", afirma Cobo. El cansancio y la incertidumbre llevaron al grupo a buscar un momento de evasión. "Después del desayuno empezamos allí a bailar sevillana y a cantar el himno, como dios manda", señala el cura. Además de la música, el rezo se ha convertido en un pilar para mantener la calma, con grupos que se unen para rezar el rosario o cantar. Los peregrinos han intentado tranquilizar a sus familias en España a través de videollamadas para que "vean que estamos bien". Según les han informado, se encuentran en una de las zonas más seguras de la ciudad. "Nos decían que esta zona es la más segura de Jerusalén, la zona este. Estamos muy a salvo aquí, muy seguros", concluye el sacerdote.