Cada vez es más habitual que las personas se realicen pruebas médicas por su cuenta, guiadas por información encontrada en internet o recomendaciones poco fiables. Esta práctica, lejos de ser beneficiosa, puede entrañar riesgos y no garantiza una correcta vigilancia de la salud. La clave no está en hacerse más pruebas, sino en hacer las adecuadas en cada momento vital, ya que las necesidades no son las mismas a los 30 que a los 50 años o durante etapas como la menopausia. Para aclarar estas cuestiones, el doctor Francisco Martínez Peñalver, experto en medicina de longevidad y director médico de la clínica Tiara Health en Marbella, ha detallado en COPE Málaga la hoja de ruta para optimizar la salud década a década. Esta disciplina no se centra en tratar enfermedades, sino en anticiparse a ellas mediante un enfoque personalizado y preventivo. El doctor Martínez Peñalver advierte sobre los errores frecuentes que cometen las personas al realizarse análisis sin un correcto asesoramiento médico. El principal fallo es la falta de personalización. Los chequeos deben partir siempre de una historia clínica completa que permita entender las particularidades y puntos débiles de cada paciente para saber por dónde pueden aparecer las enfermedades. Según el experto, la idea de realizar chequeos masivos es contraproducente, un concepto que ya se demostró en un ensayo clínico de los años 70 en Estados Unidos. En aquel estudio, realizar pruebas generalizadas a toda la población, como un TAC, resultó en más enfermedades derivadas de los propios procedimientos, como la radiación, o de la exposición al entorno hospitalario. "Hay personas de 70 años que están más sanas que algunos de 40, y lo que hay que hacer es personalizar", subraya el doctor. Toda prueba, por tanto, debe estar justificada. El doctor pone como ejemplo un paciente reciente convencido de que sufría un tromboembolismo pulmonar y que quería hacerse un TAC. "Clínicamente podíamos descartarlo y no tenía que someterse a la burrada de radiación que te ofrece un TAC", explica, extendiendo la advertencia a pruebas invasivas como colonoscopias o gastroscopias, que no están exentas de efectos perjudiciales. A pesar de la necesidad de personalización, el doctor Martínez Peñalbert ofrece una guía general de las pruebas recomendadas para cada etapa de la vida. En la década de los 30, una persona sana "lo tiene todo nuevo", por lo que el objetivo es detectar pequeñas imperfecciones no diagnosticadas en la niñez o adolescencia. Para este grupo de edad, se recomienda un electrocardiograma simple para buscar arritmias, una radiografía de tórax —cuya radiación hoy es mínima— y una analítica con perfiles básicos (hemograma, perfil renal y hepático). En mujeres, dependiendo del caso, se puede hacer más incidencia en el perfil hormonal para detectar problemas como el ovario poliquístico. Al llegar a los 40 años, el enfoque cambia. En las mujeres, el perfil hormonal se convierte en el gran caballo de batalla, ya que se enfrentan a la perimenopausia. Es el momento de iniciar el cribado de cáncer de mama y continuar con las revisiones ginecológicas y citologías. Para los hombres, el doctor recomienda incluir la determinación de sangre oculta en heces a finales de esta década como método de screening del cáncer de colon. En la década de los 50, la menopausia exige un control estricto en las mujeres con mamografías y la primera revisión de la salud ósea mediante una densitometría ósea. La pérdida de hormonas provoca múltiples síntomas, por lo que un perfil hormonal completo es fundamental. En los hombres, se inicia el screening del cáncer de próstata y se afianza el de colon, junto a analíticas más completas. A esta edad, es aconsejable para los hombres, dependiendo de sus hábitos, realizar perfiles lipídicos avanzados. Estos análisis no miden solo el colesterol total, sino valores como la lipoproteína a, la apo a o la apo b, que identifican un tipo de colesterol más peligroso y relacionado con los infartos. En centros avanzados como en el que trabaja el doctor, se aplican pruebas de prevención precoz del cáncer tan innovadoras como la biopsia líquida, que detecta células tumorales circulantes en la sangre. Finalmente, a partir de los 60 y 70 años, la principal preocupación debería ser el no haberse cuidado antes. "Nos tiene que haber preocupado no habernos cuidado con 40", sentencia el experto. Si ese tiempo ya pasó, el foco debe ponerse en encontrar un patrón de nutrición y ejercicio personalizado, mejorar el perfil hormonal y prevenir las enfermedades que se convierten en los grandes caballos de batalla de la edad: el deterioro neurocognitivo (demencias, Alzheimer) y el cáncer. En definitiva, el mensaje de los especialistas es claro: los chequeos médicos estandarizados y rutinarios han dejado paso a una medicina personalizada y preventiva. La salud ya no consiste solo en tratar la enfermedad, sino en anticiparse a ella con una estrategia adaptada al perfil, la edad y el historial de cada paciente, siempre bajo supervisión profesional.