Hazard desvela la insistencia del PSG: "Me llamaban todos los años, pero mi sueño era ir al Real Madrid"

Eden Hazard ha hablado sin filtros en una entrevista en RMC, donde ha dejado una confesión que explica gran parte de su carrera. El belga admitió que el Paris Saint-Germain llamó a su puerta prácticamente cada año desde que salió del LOSC Lille en 2012, pero su negativa fue siempre rotunda. "Lo tenía muy claro. Cuando dejé el Lille me dije que no volvería a Francia para jugar en otro club", confesó. La decisión de Hazard no fue económica, sino sentimental, a pesar de la insistencia de Nasser Al-Khelaifi y las importantes ofertas que llegaban desde París. "Había mucho dinero", reconoció el exfutbolista, que nunca quiso vestir la camiseta del PSG por lealtad al Norte y a la gente del Lille. "Si algún día vuelvo, será para jugar en el Lille y terminar mi carrera", sentenció. Mientras se convertía en una estrella mundial en el Chelsea FC, su obsesión era otra. El proyecto parisino era ambicioso y siempre preparado para la Champions, pero en su cabeza solo había un destino. "Mi sueño era ir al Real Madrid, no al PSG y luego al Madrid", explicó. Finalmente, en 2019, el Real Madrid CF llamó y aterrizó en el Santiago Bernabéu sintiéndose "como un niño" en su presentación. Sin embargo, la historia en Madrid tomó un rumbo inesperado. Hazard ha querido dejar claro que su rol no era el de suplir a una leyenda. "No vine a reemplazar a Cristiano Ronaldo. Él marcaba muchos goles cada partido; yo a veces ni siquiera conseguía uno. Vine a ser Eden Hazard y disfrutar", afirmó. El punto de inflexión de su carrera llegó pronto, con una lesión que lo cambió todo. "Estaba en gran forma y Thomas Meunier me lesionó. Eso me frenó", recordó sobre aquella entrada en un Real Madrid-PSG de Champions que dañó su tobillo derecho. Tras una recaída posterior ante el Levante, "empezaron los problemas". A partir de ese momento, la continuidad desapareció y el futbolista eléctrico que brilló en el Lille y el Chelsea quedó atrapado en un cuerpo que no respondía. Hoy, ya retirado, Hazard mira atrás con serenidad, con la convicción de haber seguido una máxima poco habitual en el fútbol moderno: elegir con el corazón antes que con la calculadora.