Don Cacariolo se veía pálido, lívido, escuálido, cacoquímico, asténico y lánguido. Sucede que el maduro señor casó con mujer joven. Otra diferencia había entre los matrimoniados: él tenía dinero y ella no. En su afán crematístico la damisela desoyó el consejo que dice: “No te cases con viejo por la moneda. / La moneda se acaba y el viejo queda”. Acompañado por su sinuosa y exuberante cónyuge, don Cacariolo fue a la consulta de un doctor. El facultativo lo vio, miró a la esposa, y creyó haber dado con la causa del deterioro del paciente. Le indicó: “Haga el amor sólo una vez al mes”. No pasó mucho tiempo sin que el provecto caballero visitara nuevamente al médico. Ahora se veía más agotado, más desfallecido, más exánime. Con feble voz le explicó al galeno: “Es que usted me dijo que hiciera el amor una vez al mes, y antes lo hacía yo una vez al año”. (Durante 12 meses ahorraba para la ocasión)... El novio de la Venus de Milo le dijo, desolado: “Pero, mi amor: ¿cómo quieres que le pida tu mano a tu papá?”... Otro novio fue a solicitar la mano de su dulcinea. El genitor de la muchacha le preguntó, severo: “¿Está usted seguro de que puede hacer feliz a mi hija?”. “¡Uh, señor!” –respondió con orgullo el galancete–. ¡La hubiera visto anoche!”... Gene Kelly , gran bailarín y excelente actor, estaba con 39 grados de calentura cuando filmó bajo la lluvia la inmortal escena de la canción y el baile de la película “Singin’ in the rain”, considerada la mejor comedia musical del cine de todos los tiempos. Recordé eso cuando doña Jodoncia le ordenó a don Martiriano, su abnegado esposo: “Riega el jardín”. “¿Para qué lo riego? –se atrevió a oponer el sufrido señor–. Desde hace dos horas ha estado lloviendo a cántaros”. “Ya lo sé –contestó doña Jodoncia–. Lleva un paraguas”... El gerente del elegante restorán se sorprendió al ver que varias parejas se habían metido bajo la mesa y estaban llevando a cabo arrebatadamente el acto natural. Le indicó al violinista gitano: “Te dije, Tzigano, que no tocaras en modo tan apasionado”... El director de la prisión obtuvo el puesto gracias a la política reinante, que pedía el 90 por ciento de incondicionalidad y el 10 por ciento de capacidad. Un guardia llegó corriendo y le informó, alarmado: ¡Señor! ¡Un preso se escapó!”. “No importa –replicó tranquilamente el funcionario–. Adentro hay más”... Don Chinguetas le entregó un papel a la cocinera de la casa. Le dijo: “Mi suegra viene a pasar un mes con nosotros. Esa es la lista de sus platillos favoritos. Si le haces uno solo de ellos te despediré”... Babalucas les comentó a sus amigos: “Inventé un poderoso veneno para acabar con las cucarachas. Tiene un pequeño inconveniente: le tienes que dar a la cucaracha una cucharadita cada 4 horas”... En tratándose de gastar don Cicaterio se mostraba estíptico. Quiero decir que era ruin y manicorto: cuidaba no sólo cada peso, sino aun cada centavo. Hay quienes dicen que el dinero es como la virginidad: si no se gasta no sirve para nada. Ignoro si les asista la razón, pero diré que la esposa de don Cicaterio cumplió años, y le pidió a su avariento cónyuge que la llevara a cenar en restorán. El cutre accedió de mala gana. Ya ahí le preocupó el posible monto de la cuenta. Pidió el platillo más barato de la carta y luego le dijo al mesero: “A ver qué quiere comer mi regordeta esposa”... Rosibel le contó a su amiga Susiflor: “Cortino es muy tímido. Hasta la cuarta vez que lo llevé al motel me pidió que fuera su novia”. (No es que fuera tímido. Más bien era pendejito)...FIN.