¿Cómo escapar de un mundo infernal?

““La noche oscura del alma” es la frase que san Juan de la Cruz acuñó para describir ese momento de prueba –físico, mental y espiritual– que lo enfrentó con sus propios demonios. Considerada como una pieza única, debido a su crudeza en describir, de manera alegórica, aquel desgarramiento anímico que es parte constitutiva de una humanidad –hoy extraviada y a la deriva–, la profunda reflexión del fraile carmelita expresa los efectos de experiencias límite sobre la conciencia humana, que, en su caso particular, estuvo marcada por la soledad, la desolación e incluso el pavor ante lo desconocido. Portando como estandarte el amor y la esperanza, el místico y poeta español culminó su jornada, de corte pedagógico, en una postrera iluminación. Ciertamente, a partir de su ordalía particular, presentada como ejemplificadora, era posible alcanzar la madurez suficiente para descifrar las trampas del mundo.