El chef Enrique Pérez viaja hasta Grandvalira para presentar su menú de raíces manchegas 'Tierra y Sal'

Grandvalira albergó la segunda sesión de las terceras Jornadas Gastronómicas, una propuesta que une alta cocina y paisaje de alta montaña en uno de los espacios más emblemáticos del dominio: el Racó de Solanelles. El chef invitado ha sido Enrique Pérez, del restaurante El Doncel de Sigüenza (Guadalajara), galardonado con 1 Estrella Michelin y 2 Soles Repsol. El director de restauración de Grandvalira Pas de la Casa - Grau Roig, Carles Jordi, destacó que "no es habitual traer a un chef con Estrella Michelin desde Guadalajara hasta aquí; es una oportunidad para disfrutar de gastronomía del máximo nivel en plena estación, que es nuestro objetivo". Por su parte, Enrique Pérez se mostró muy satisfecho por poder estar en Andorra y considera que "vale mucho la pena poder traeros un poco de nuestra cocina, de nuestro territorio, haceros sentir de dónde venimos a través de la comida, y en este viaje traer una parte de nuestra cultura gastronómica y, sobre todo, también un poco de nuestra identidad". La cocina del chef manchego es ampliamente reconocida por su visión contemporánea de la gastronomía castellana y por la sensibilidad en el tratamiento del producto. Pérez explicó en su paso por Andorra que "hemos intentado conjugar la propuesta gastronómica que traemos desde Sigüenza, en el norte de Guadalajara, con la zona en la que estamos ahora, una zona de alta montaña con la que compartimos una cocina muy común: es una cocina contundente y en invierno debe ser cálida y apetecible", y añadió que "al final, en la montaña todos comemos de forma muy similar. Cuando vivimos en zonas donde la cultura gastronómica gira en torno a la caza, las setas o un territorio pequeño… a veces se generan sinergias. Es un placer estar hoy aquí en este marco magnífico. Se cocina realmente muy a gusto aquí, pero sabemos que venimos a una zona donde comer bien está en vuestro ADN, así que el reto es mayor". Pérez presentó en Grandvalira su menú 'Tierra y Sal', un recorrido por sabores esenciales que reivindica el producto de proximidad, la memoria gastronómica y la sensibilidad contemporánea, y que excepcionalmente ha viajado hasta Andorra para la ocasión. La experiencia se inició con un bombón de queso de cabra y romero, una entrada delicada que combina aromas de montaña con la cremosidad del queso, seguida de una cazuelita de "atascaburras", un plato tradicional manchego que Pérez eleva con una lectura personal y refinada. "Hemos querido traer aperitivos divertidos de nuestra tierra y también preparar platos representativos de nuestro territorio que tienen cosas en común con vosotros. Por ejemplo, así como vosotros tenéis el trinxat, nosotros hacemos atascaburras, que es una manera de amasar que, en lugar de hacerse con col y patata, nosotros lo amasamos con bacalao". El menú continuó con un tartar de trucha del Alto Tajo, shiso verde y panceta ibérica. El intenso consomé de pato azul y trufa posterior aportaron profundidad y elegancia, mientras que la lubina curada en sal con emulsión de sus espinas...