Tras el rezo del Ángelus, el Papa León XIV suele tener un mensaje para el mundo, normalmente se acuerda de las guerras, los conflictos y los desastres naturales que afectan a diario a tanta gente en tan diversos lugares. La idea es ofrecerles el abrazo de la Iglesia y la luz de la esperanza en los momentos tan difíciles que viven. hace unas semanas, ese mensaje se dirigió a la población de Grazalema, en Cádiz, duramente golpeada por los temporales sucesivos que pasaron por nuestro país. En este caso, no cabía duda de que el Pontífice se referiría a la guerra desatada en Oriente Medio tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, tras semanas de alta tensión, que ha acabado con la vida del ayatolá Jamenei, Líder Supremo del país persa. "Sigo con profunda preocupación todo lo que está ocurriendo en Oriente Medio y en Irán en estas horas dramáticas. la estabilidad y la paz no se construyen con amenazas recíprocas, ni con armas que siembran destrucción, dolor y muerte", aseguró el Santo Padre, comprometido con la paz, desde sus primeros instantes de pontificado. Ante los cientos de peregrinos que se reunían bajo la ventana del Palacio Apostólico que se asoma a la Plaza de San Pedro, desde donde el Papa dirige el rezo del Ángelus, León XIV hizo un llamamiento a los principales líderes mundiales para que, de manera urgente, detengan "la espiral de violencia" antes de que sea demasiado tarde. El sucesor de Pedro llamó a la responsabilidad moral de las partes implicadas, una petición que, desgraciadamente, no parece que vaya a ser seguida ni por los iraníes, que ya proponen una respuesta de una contundencia nunca vista; ni por estadounidenses e israelíes, que amenazan con con un ataque sin precedentes si Irán culmina la venganza prometida.