La rueda de prensa de José Mourinho previa al partido contra el Gil Vicente ha trascendido lo puramente deportivo. El entrenador portugués aprovechó la comparecencia para posicionarse en el centro del debate mediático, abordando con firmeza la polémica surgida entre su jugador, Gianluca Prestianni, y el madridista Vinicius. Mourinho, sin querer decantarse por ninguno de los dos clubes, reclamó equilibrio y defendió ante todo la presunción de inocencia. “No quiero vestir ni la camiseta blanca del Real Madrid ni la roja del Benfica”, afirmó, dejando claro que no iba a proteger a su futbolista de forma incondicional ni a criticar al rival por sistema. Pese a su llamada a la calma, el técnico luso lanzó un aviso muy serio y directo a su propio jugador, estableciendo una línea roja infranqueable. “Si se prueba que mi jugador no respetó estos principios, que son los míos y los del Benfica, su carrera conmigo se acaba”, sentenció Mourinho, demostrando que su afecto por el futbolista no implica una protección sin condiciones. El técnico insistió en su postura, subrayando la gravedad del asunto para él: “Si es efectivamente culpable, no volveré a mirarlo de la misma manera y conmigo terminó”. Además, criticó la rapidez con la que se ha juzgado el caso en los medios, lanzando una pregunta cargada de intención: “No soy un letrado, pero tampoco un ignorante. ¿La presunción de inocencia es un derecho humano o no?”. Sobre el intercambio de camisetas entre Sidny y Vinicius tras el partido en Madrid, Mourinho lo consideró algo “normal en partidos grandes y con jugadores de nivel estratosférico”, aunque admitió que, dado el contexto de la semana, “era evitable”. Respecto a los rumores sobre un posible regreso al Real Madrid, Mourinho fue tajante. Visiblemente molesto, desmintió cualquier especulación: “Cuando dijeron que el partido contra el Real Madrid era una oportunidad para que yo volviera, dejaron escapar algo importante. En esta sala dije que era posible decir no a Florentino Pérez”. El técnico reafirmó su compromiso con su club actual y su deseo de permanecer. “Fui muy objetivo. Dije que no quería ir al Real Madrid y que quería quedarme. Tengo muchos defectos, pero no soy estúpido”, añadió, para después poner una condición clave para su continuidad: “Quiero quedarme para jugar un campeonato, no dos. Ahora estamos jugando el real y el virtual, y yo solo quiero jugar uno”. Finalmente, envió un mensaje a Álvaro Arbeloa, con quien también tuvo un cruce de declaraciones. "Yo amo a Álvaro (Arbeloa) y lo voy a continuar haciendo, pero creo que quien tomó la posición correcta fui yo y no él", concluyó, defendiendo de nuevo su búsqueda de una postura equilibrada.