Los pisos turísticos tampoco se libran de los problemas con sus inquilinos. En los últimos tiempos, se han registrado al menos diez alquileres vacacionales en Vigo en los que los visitantes se atrincheran una vez acabada su estancia y el propietario no consigue echarlos ni llamando a la Policía ni presentando una denuncia. Es decir, hay personas que contratan una vivienda de uso turístico en la ciudad a través de plataformas como Booking o Airbnb por un período concreto, pagando con antelación. El problema es que, cuando debían abandonar el piso, se atrincheran en él convirtiéndose en okupas. Es más, ha habido propietarios que han tenido que recurrir a empresas de desalojo exprés para recuperar sus inmuebles.