A las 12.30, la plaza Mayor de Cáceres es un hervidero. Lo es en las terrazas, con ese pulso de mediodía luminoso en el que el sol cae justo y la conversación se mezcla con el tintineo de los vasos, pero también -y sobre todo- en la salida de los grupos de edad del Campeonato de España de Duatlón. Entre el murmullo de quienes esperan su turno y el sonido seco de las zapatillas contra el empedrado, la ciudad actúa como anfiteatro: las fachadas de piedra, los soportales y el perfil del edificio del ayuntamiento convierten cada metro en una postal en movimiento.