Cuando se hace referencia a la defensa de la vida, tendemos a enfocarlo en aborto y eutanasia, pero va más allá. Por ejemplo, la acogida por parte de familias a niños con realidades complicadas. A este programa de la Comunidad de Madrid está acogido el matrimonio de Marta y Jorge. Una vez contrajeron matrimonio tardaron tres años en formar una familia. Fue un tiempo de inquietud, como revela Jorge en 'Ecclesia es domingo': “Hay gente que se casa y rápidamente tienen hijos y a nosotros no, te preguntas si puedes tenerlos, vas al médico y nos dijeron que podíamos tenerlos aunque nos costara un poco más. Fue una esperanza, “ recuerda. Incluso se plantearon en adoptar, pero finalmente Marta se quedó embarazada de su primer bebé, Luego vendrían otros cinco. Los niños han supuesto una alegría, un acontecimiento especial. Forma parte del proyecto que tenemos como familia”, recalca Jorge. El anuncio de que Marta estaba embarazada llegó en una circunstancia especial que vivió en su trabajo como banquera, cuando denegó un préstamo a una joven que quería abortar: “La chica tenía un novio pero no sabía quien era el padre del bebé y estaba removida. Fue impactante porque se juntó que yo no podía tener hijos y que era defensora de la vida. Se me cuestionó en el trabajo pero no me importó. Esta chica abortó porque otro compañero firmó esa operación. Esta chica acabó bastante mal y yo me quedé embarazada al mes siguiente. Fue un regalo del Señor impresionante”, ha explicado. Marta tuvo su sexto hijo a los 47 años, también por cesárea como en los partos anteriores. Pero para Marta no era suficiente. Sentía una vocación por acoger a niños que lo necesitaban. Una vocación que no nace de la nada, sino por legado de sus padres: “Me transmitieron la acogida en todos los sentidos, de ayudar a los que están alrededor”. El trabajo y sacar adelante a seis hijos dificultaban a Marta cumplir su sueño, hasta que su vida dio un giro de 180 grados. “No podía dejar de trabajar, pero Dios me plantó un ERE delante, me acojo al ERE, cogí la indemnización y ese mismo día escribo a la Comunidad de Madrid para ser familia de urgencia”, ha recalcado. Una decisión que en un primer momento Jorge no compartía: “Tenemos seis hijos y sacarlos adelante es un esfuerzo importante, yo tengo un trabajo exigente y yo creo que estábamos bien servidos”. Marta logró a convencer a su marido y a sus seis hijos tras un proceso de formación de ocho años: “Estos niños vienen con falta de apego que tienen que llenarla en la familias que acogemos y es importante que todos los miembros se involucren. Es un hijo más”, ha subrayado. Generalmente, los niños de acogida suelen ser de cero a tres años por un periodo de seis meses, aunque se puede ampliar: “Entre niño y niño te dan un descanso de quince días y, pasados esos días, cualquier día te llaman a la puerta. Te llaman y te dicen que viene un niño. Viene una ambulancia con dos enfermemos, te dejan el niño y se van”, ha precisado Jorge. La primera experiencia de acogida tuvo lugar una Navidad: “Fue una maravilla, fue nuestro Niño Jesús, la recibimos con alegría en casa”, recuerda Marta. El momento más difícil es el momento de la despedida del bebé. La familia de Marta y Jorge han pasado por este trance en cuatro ocasiones, y en breve serán cinco: “Es un drama, el día que se van lloramos muchísimo, es un desprendimiento que te rompe en dos porque son nuestros hijos, pero es misión cumplida. Se trata de ir rescatando todos los niños que podemos. Es muy doloroso, pasamos ese duelo cogiendo fuerzas para esperar al siguiente. Es muy emocionante”, ha comentado Marta. Jorge solo extrae enseñanzas lecturas positivas de la experiencia familiar durante la acogida. “Nos ha acercado más a Dios y a ser más sensibles. Tenemos una vida confortable y cuando ves que te depositan en casa una niña que viene de donde viene, que a veces son niños abandonados o con esquemas de vida complicados, pues hay que dar gracias a Dios”. También ha servido a sus hijos para comprender que no todos han tenido la misma suerte de vivir en un hogar rodeado de amor y comodidades: “Cuando tienes una vida confortable los hijos tienden a pensar que eso es lo normal, y se dan cuenta de que ellos podrían haber sido como cualquiera de estos niños de acogida”.