Esto es lo que vas a cobrar si tienes una incapacidad permanente en 2026: desde 690 hasta 3.359 euros al mes

Las pensiones por incapacidad permanente han cambiado en 2026 con la actualización anual que aplica la Seguridad Social. Estas prestaciones, que reciben miles de personas en España, tienen unas cuantías mínimas y máximas que dependen del grado de incapacidad y de lo que haya cotizado cada trabajador a lo largo de su vida laboral. Ahora mismo, la diferencia es bastante grande. La pensión mínima puede situarse alrededor de los 690 euros al mes, mientras que la máxima alcanza los 3.359,60 euros mensuales, que es el tope fijado para este año. Esta subida forma parte de la revalorización que el Gobierno aplica cada año a las pensiones, con el objetivo de ajustarlas al coste de la vida. No todas las personas cobran lo mismo, ya que depende del tipo de incapacidad permanente que tengan reconocida. Por un lado, está la incapacidad permanente parcial, que permite seguir trabajando, aunque con limitaciones. En este caso, normalmente se recibe un pago único, no una pensión mensual. Luego está la incapacidad permanente total, que impide seguir trabajando en la profesión habitual, pero sí permite hacerlo en otra distinta. Aquí, lo habitual es cobrar el 55% de la base reguladora, aunque puede aumentar en algunas situaciones. La incapacidad permanente absoluta es más grave, porque no permite realizar ningún trabajo. En este caso, se cobra el 100% de la base reguladora. Por último, está la gran invalidez, que es cuando la persona necesita ayuda de otra para tareas básicas como vestirse o desplazarse. En estos casos, la pensión es mayor porque incluye un complemento adicional. La Seguridad Social también fija cada año unos límites. En 2026, la pensión máxima es de 3.359,60 euros al mes, lo que supone más de 47.000 euros al año. En el caso de las mínimas, pueden quedarse en torno a los 690 euros mensuales, aunque esta cifra puede ser más alta dependiendo de la situación personal, por ejemplo, si se tiene cónyuge a cargo. Estas cuantías son orientativas, ya que la cantidad exacta depende de cada caso. El importe que cobra cada persona se calcula a partir de la llamada base reguladora, que se obtiene teniendo en cuenta las cotizaciones que ha hecho durante su vida laboral. A partir de ahí, se aplica un porcentaje según el grado de incapacidad. También puede pasar que, si la cantidad es demasiado baja, se aplique un complemento para llegar a la pensión mínima establecida. Las pensiones por incapacidad permanente se revisan cada año, por lo que pueden cambiar con el tiempo. Además, en algunos casos, la Seguridad Social puede volver a evaluar la situación del beneficiario. Por eso, la cantidad final que se cobra puede variar bastante de una persona a otra, y depende tanto del grado de incapacidad como de lo que se haya cotizado previamente. En cualquier caso, las nuevas cifras de 2026 vuelven a marcar diferencias importantes entre quienes reciben estas pensiones, con cantidades que van desde cifras más ajustadas hasta el máximo permitido por ley.