Con el ayatolá Alí Jameneí, muerto, Irán entra ahora en un proceso de transición para escoger un nuevo líder supremo que tendrá que comandar el país —e intentar sobrevivir, algo nada fácil a sabiendas de la enorme penetración de Israel dentro de las altas esferas del poder iraní— durante este periodo de guerra contra Tel Aviv y Estados Unidos.