Una partícula más energética que cualquier experimento del LHC ha sido detectada en la Tierra. Su origen no encaja con los modelos que usamos para explicar el universo

Un rayo cósmico ultraenergético registrado recientemente supera cualquier energía alcanzada en el Gran Colisionador de Hadrones. El problema no es solo su potencia, sino su procedencia: no apunta con claridad a ningún objeto extremo conocido. Y eso obliga a revisar cómo estamos rastreando estos mensajeros del cosmos.