Llopis es un vallista mundial

Está en un momento dulce. Quique Llopis (Bellreguard, 25 años) se ha situado ya en la superélite y huele a ambición que no pide permiso, lo suyo no es un fogonazo mediático ni un capricho de la suerte. Es la consecuencia lógica de un atleta que lleva años limando décimas en Gandía como quien afila un cuchillo en la oscuridad, sin hacer ruido, sin pedir aplausos prematuros y siempre a las órdenes de Toni Puig. Lo de Llopis no es una racha: está instalando su propia academia en las vallas. Los Nacionales de Valencia han presenciado una nueva exhibición del atleta de Bellreguard, un vallista técnico, elegante, suave. Ha ganado con autoridad, en 7.51, con un crono solvente (por las mañanas el rendimiento siempre es más bajo) y firmando una nueva victoria contundente sobre Asier Martínez, su eterno adversario. En este invierno que agoniza, Llopis ha batido el récord de España en Madrid con 7.45, tres centésimas por debajo de la plusmarca que compartía con Orlando Ortega. Mas tarde, en Liévin, repitió la plusmarca pero esta vez con mayor mérito, sin la ayuda de la altitud. No es casualidad: es consistencia convertida en amenaza, por algo está cuarto en el ranking mundial indoor. Los estadounidenses Beard y Cunningham y el polaco Szymanski son sus mayores escollos en su lucha por las medallas. La ciudad polaca de Torun, dentro de tres semanas, será el escenario idóneo para que Llopis apruebe su gran asignatura pendiente: un podio en un torneo mundial. Poco antes de la final de vallas asistimos a otra gran exhibición. Moha Attaoui, el rey absoluto de los 800 metros, se puso en cabeza desde el pistoletazo y mostró un momento de forma espectacular. El de Torrelavega marcó un ritmo fuerte desde el principio (pasó en 51.9 los 400 metros) y puso a todos sus rivales en fila, entre ellos al prometedor Ronaldo Olivo. Attaoui ganó con un excelente crono de 1:45.62 (sensacional registro en ausencia de liebres) y declaró al acabar que en los Mundiales de Polonia no se conforma con una medalla de bronce. Poco después, Llopis le respondía: «Pues si Attaoui no firma el bronce, yo tampoco».