Por primera vez en 15 años, un Papa visitará España. El pontífice León XIV ha anunciado una visita apostólica a nuestro país que se prolongará desde el 6 hasta el 12 de junio. Durante su estancia, el Santo Padre recorrerá tres puntos clave de la geografía española: Madrid, Barcelona y las Islas Canarias, en un viaje que ya se considera histórico y que pone fin a un largo periodo sin visitas papales. A pesar de esta larga pausa, España es uno de los países que más veces ha recibido a un obispo de Roma a lo largo de la historia. Sin contar a Italia, es la cuarta nación más visitada por un pontífice, solo por detrás de Estados Unidos, Francia y Polonia. Esta estrecha relación se consolidó especialmente con Juan Pablo II, quien visitó el país en cinco ocasiones y fue el primer Papa en hacerlo en la era moderna, rompiendo con la tradición de no salir de Italia. La primera visita de Juan Pablo II en 1982 forma parte de la historia de España. A su llegada al aeropuerto de Barajas, besó el suelo español y pronunció sus primeras palabras en castellano. Aquel viaje, que muchos consideran que coincidió con el final de la Transición, lo llevó por ciudades como Ávila, Salamanca o Sevilla, pero tuvo su momento cumbre en el encuentro con los jóvenes en el estadio Santiago Bernabéu. En un estadio abarrotado, y consciente del momento histórico que vivía el país, el papa polaco interpeló directamente a la juventud española. Les preguntó si estarían a la altura del gran país que iban a heredar: "La juventud de un país rico de fe, de inteligencia, de heroísmo, de arte, de valores humanos, de grandes empresas humanas y religiosas. ¿Querrá vivir al presente, abierta a la esperanza cristiana y con responsable visión del futuro?". Juan Pablo II regresaría a España cuatro veces más, aunque en viajes más breves, hasta su última visita en 2003, dos años antes de su fallecimiento. El sucesor de Juan Pablo II, Benedicto XVI, tuvo una relación igualmente especial con España. De hecho, fue el país que más visitó durante su pontificado, con un total de tres viajes, igualando en número a su Alemania natal. Su primera visita fue en 2006 para el Encuentro Mundial de las Familias en Valencia, pero su imagen más recordada es la de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid en 2011. En aquella ocasión, presidió una vigilia en el aeródromo de Cuatro Vientos ante casi dos millones de jóvenes bajo una intensa tormenta de verano. La lluvia y el viento no detuvieron el acto, y las palabras de Benedicto XVI resonaron con fuerza entre los asistentes. "Gracias por esa alegría y resistencia", les dijo, para añadir una frase que quedó para el recuerdo: "Nuestra fuerza es mayor que la lluvia". Esa fue la última vez que un Papa pisó suelo español, hace ya casi 15 años. Durante todo el pontificado del Papa Francisco, que sucedió a Benedicto XVI, se ha mantenido esta ausencia, una circunstancia que ha sorprendido a muchos, ya que el pontífice argentino tampoco llegó a visitar su propio país. Sus viajes se centraron en lo que él denominaba "los márgenes", destinos más remotos o inusuales. A pesar de ello, en sus últimos meses, Francisco manifestó varias veces su voluntad de venir a España, con un interés particular en las Islas Canarias para "conocer de primera mano el drama migratorio". El nuevo Papa, León XIV, parece dispuesto a cumplir el deseo de su predecesor. Su visita a las Canarias tiene como objetivo mostrar su cercanía ante la crisis migratoria, una de las grandes preocupaciones de Francisco. Sin embargo, el eje central de su viaje tendrá lugar en Barcelona el 10 de junio, una jornada en la que se conmemorará el centenario del fallecimiento de Antoni Gaudí y se inaugurará oficialmente la Sagrada Familia, un evento de alcance mundial. La noticia ha sido recibida con gran entusiasmo por la Iglesia española. Francisco César García Magán, secretario de la Conferencia Episcopal Española, ha calificado la visita como "un motivo de alegría, es un motivo de gozo, es un don de Dios". Con una duración de siete días, el viaje de León XIV será la visita papal más larga desde la primera de Juan Pablo II en 1982, lo que subraya la importancia que el nuevo pontífice otorga a su paso por España.