Cuando uno sale de casa por la mañana lo normal es pensar en si llegará a tiempo al trabajo, qué se hará para comer cuando regrese o un par de llamadas que tiene pendiente. Lo que no entra en el plan de casi nadie es acabar en el suelo, rodeado por dos perros furiosos y con el móvil explotando en el bolsillo. Pero eso es exactamente lo que le ocurrió a un hombre en la localidad de Cascavel, en el estado brasileño de Paraná, y es real, por mucho que hoy dudemos de casi todo lo que suena tan extraña.