El cerebro no permanece intacto en el espacio. Las resonancias de astronautas revelan desplazamientos que obligan a repensar los viajes humanos de larga duración

Las resonancias magnéticas realizadas antes y después de misiones orbitales muestran que la microgravedad provoca desplazamientos milimétricos del encéfalo. Parte de estos cambios son reversibles al regresar a la Tierra, pero el fenómeno abre interrogantes incómodos para estancias prolongadas en órbita y futuros viajes tripulados a Marte.