Las ecuaciones que describen la expansión del cosmos coinciden de forma sorprendente con las que rigen el interior de los agujeros negros. Para algunos físicos, esta similitud no es casual: proponen que nuestro universo nació dentro de uno y que todo lo que observamos —galaxias, fondo cósmico y expansión— podría ser la evolución interna de un abismo que aún no comprendemos del todo.