Conocer los derechos laborales es fundamental para cualquier trabajador. Muchas veces, un despido que parece justificado puede esconder irregularidades que lo convierten en ilegal. El abogado Miguel Ángel Mejías ha explicado en un vídeo los cinco motivos más habituales por los que un despido puede ser declarado ilegal, lo que obligaría a la empresa a pagar la indemnización correspondiente o incluso a readmitir al empleado en su puesto. Uno de los cambios más recientes y significativos en la legislación laboral es el derecho del trabajador a una audiencia previa. Según ha establecido el Tribunal Supremo desde noviembre de 2024, antes de ejecutar un despido disciplinario, la empresa tiene la obligación de notificar al empleado y darle un plazo para que "puedas exponer y manifestar lo que consideres oportuno". Esto se aplica en casos de despido por bajo rendimiento o por la comisión de alguna infracción. Si la compañía no cumple con este trámite, las consecuencias son claras. Mejías advierte que "el despido será improcedente, e incluso podría ser nulo si coincide con una situación de especial protección que vulnere tus derechos fundamentales". En los despidos por causas objetivas, como pérdidas económicas o el cierre de un departamento, la empresa debe entregar al trabajador una indemnización de 20 días de salario por año trabajado. Es un requisito indispensable que esta cuantía se abone "en el mismo momento que te entregan la carta de despido". Si el pago se realiza con posterioridad, el despido se convierte automáticamente en improcedente, elevando la indemnización a 33 días por año trabajado. Además, la manera en que se comunica el despido es crucial. La ley exige que el trabajador reciba una carta de despido donde se expliquen de forma detallada los motivos de la decisión. Comunicarlo por medios no válidos, como un mensaje de WhatsApp, o no entregar la carta, convierte el despido en "improcedente por defecto de forma", señala el abogado. La ley protege a los trabajadores frente a posibles represalias. Un ejemplo claro es cuando el despido se produce como consecuencia de que un familiar (pareja, hijos o padres) que trabaja en la misma empresa ha realizado una reclamación. Este tipo de despido se considera una represalia y es, por tanto, nulo. La protección se extiende a los familiares porque, como recuerda Mejías, "un trabajador no puede ser castigado o represaliado por ejercitar una acción judicial". Finalmente, el letrado destaca que la Ley de Igualdad de Trato y no Discriminación prohíbe explícitamente despedir a una persona por razón de su enfermedad. Si un empleado es despedido por un supuesto bajo rendimiento mientras se encuentra de baja médica, el despido podría ser declarado discriminatorio y, en consecuencia, nulo. En este escenario, la empresa estaría obligada a reincorporar al trabajador, pagar los salarios de tramitación y, adicionalmente, abonar una indemnización por daños y perjuicios.