Siete volcanes han despertado en Ío, la luna más extrema del Sistema Solar. Con ayuda del James Webb y redes neuronales, un equipo de la UNAM ha revelado un infierno congelado en movimiento a 628 millones de kilómetros

Mediante una combinación de interferometría avanzada y redes neuronales entrenadas para reconstruir imágenes astronómicas, investigadores liderados por la UNAM han logrado observar con un detalle sin precedentes la actividad volcánica de Ío. Lo que emergió del análisis no fue solo un mapa térmico, sino un paisaje dinámico y abrasador que redefine cómo entendemos la luna más violenta de Júpiter.