Irán respondió con nuevas oleadas de misiles y drones, elevando el saldo de muertos en Israel a al menos diez, incluidas nueve personas que fallecieron cuando un misil impactó directamente contra un edificio residencial en Beit Shemesh, el ataque más mortífero contra suelo israelí desde el inicio del conflicto. La Guardia Revolucionaria afirmó haber lanzado cuatro misiles contra el portaaviones USS Abraham Lincoln, pero el Pentágono lo desmintió categóricamente: “Mentira. El Lincoln no fue alcanzado. Los misiles lanzados ni siquiera se acercaron”, respondió el Centcom en X. Irán también designó un nuevo jefe de la Guardia Revolucionaria: Ahmad Vahidi, buscado por la justicia argentina por su presunto rol en el atentado a la AMIA.