China e Irán: amparo a cambio de petróleo barato

Un país oficialmente laico y una teocracia islámica han alimentado durante décadas su relación simbiótica. No pregunta China, paradigma del pragmatismo, al otro Gobierno por su credo ni su sistema político, ocupada sólo en explorar las vías de cooperación. Abundan con Irán, abastecedor de petróleo barato y puerta de entrada a Oriente Medio de la Nueva Ruta de la Seda, su megaproyecto comercial. A cambio ha recibido Teherán su amparo tras la desconexión económica y diplomática de Occidente. Con la posible caída del régimen de los ayatolás anuncian muchos el fin del eje Pekín-Teherán, pero la geopolítica es más prosaica. Gobiernos surgidos tras revueltas aplaudidas por Occidente han seguido alineados con China porque hoy es un suicidio económico darle la espalda.