La civilización maya no desapareció de la noche a la mañana. Entre sequías devastadoras, deforestación masiva y guerras sangrientas se gestó un colapso cuyo enigma sigue reabriendo el debate histórico

Lejos de una explicación simple, el declive maya fue el resultado de múltiples factores que se potenciaron entre sí. Cambios climáticos severos, presión sobre los recursos naturales y conflictos internos se combinaron en un proceso gradual que transformó ciudades prósperas en centros abandonados. Hoy, nuevas investigaciones siguen afinando una historia tan compleja como inquietantemente actual.