El feminismo lucha desde sus inicios por conseguir la igualdad de género en todos los ámbitos de la sociedad y eso provoca un choque con el dogma de muchas religiones. Aunque la iglesia católica como institución haya sido más flexible con los colectivos sociales tradicionalmente discriminados en los últimos años, los grupos que reivindican los derechos de las mujeres exigen poner fin a la "invisibilización sistemática" que ejerce hacia ellas el catolicismo.