En una remota región de México, un hallazgo inesperado de comunidades bacterianas ha llevado a los científicos del Instituto Weizmann a descubrir patrones tan fascinantes como enigmáticos. Estas formaciones, semejantes a un caleidoscopio natural, podrían transformar la manera en que entendemos el movimiento colectivo en la naturaleza, desde aves hasta seres humanos.