A poco más de 48 horas del inicio del ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán, resulta difícil vislumbrar el escenario estratégico y geopolítico que se abre en la zona y en el mundo. En este ataque confluyen decisiones que rediseñan las reglas del juego global y socavan marcos de legitimidad internacional. La ofensiva ha golpeado objetivos clave de la infraestructura militar y de mando iraní, incluyendo la muerte del líder supremo Ayatolá Ali Jameneí y de varios altos dirigentes del régimen. Esto representa un golpe sin parangón en casi cuatro décadas de historia de la República Islámica en un momento de debilidad política y militar.